Me envían la siguiente noticia aparecida en The Guardian para comentarios y entiendo que no puede haber mejor lugar que el presente blog para sacarle un poco de punta.
El reportaje vinculado habla de tres instalaciones existentes en Lituania cuyo objetivo es rememorar los tiempos soviéticos, aunque por supuesto selectivamente, no vaya la gente a recordar lo que no debe. El artículo en todo caso no está bien titulado, ya que la nostalgia no es precisamente el sentimiento que pretenden explotar en los lugares retratados. Quizá un título más sincero hubiera sido: "Lithuania's Soviet horror: back in the USSR inferno".
En todo caso en Lituania cualquier ostalgia que pudiera haber no podría ser explotada, dado que la apología o exhibición públicas de símbolos soviéticos es delito en este país, donde los partidos comunistas y afines están prohibidos. La apertura de cualquier instalación que ofreciese una visión complaciente sobre el pasado soviético sería tan impensable aquí como un parque temático en España dedicado a los horrores de 40 años de fascismo. En ambos casos los riesgos de sufrir agresiones, acoso político, condenas judiciales y similares son demasiado grandes como para considerarlo.
La existencia del Museo de las Víctimas del Genocidio y del Grūto parkas (Parque grutas) ya la conocía. Como tengo pensado visitar ambas instalaciones en busca de argumentos para este blog únicamente dedicaré un párrafo a cada uno de ellos, a la espera de que ambos cuenten con su Manifiesto particular.
El Museo del Genocidio no versa sobre lo que su nombre evoca, sino que pretende descubrir el supuesto terror rojo de los tiempos en los que este país fue una República Socialista Soviética. Este museo no puede estar ubicado en lugar más sugerente: la antigua sede del KGB y la NKVD. Sin embargo existe una peculiaridad que le resta bastante respetabilidad: a pesar de que cubre de 1940 a 1991 omite precisamente lo que su nombre sugiere; son soslayados clamorosamente los tres años durante los cuales este mismo lugar fue sede de la Gestapo. De esta forma pasa de puntillas sobre el genocidio de 200.000 lituanos durante la ocupación alemana, quizá porque fueron ejecutados con la inestimable colaboración de sus compatriotas puros y porque entre ellos no había solo judios, sino también bastantes comunistas (Lituania no presenta una historia muy gloriosa durante la II Guerra Mundial, ya que colaboró marcadamente con los nazis, pero esto ya es material para otro Manifiesto).
El Grūto parkas por su parte es una instalación controvertida en Lituania, ya que para algunos es inadmisible que no hayan pegado cuernos y rabos a las estatuas para resaltar su malignidad. Han debido darse cuenta de que hay gente que lo visita mas para poder hacerle una foto a una estatua de Lenin que para comprobar los horrores del comunismo. En todo caso que nadie piense que la complacencia o la neutralidad impregnan el lugar. La propaganda está aquí tan presente como en las otras dos instalaciones. Por lo que he leído las esculturas se agrupan por temáticas tales como "La Esfera del Terror" o "La Esfera de la Ocupación" y entre estatua y estatua se disponen torres de vigilancia, reproducciones de gulags, etcétera. En fin: el monotema soviético según occidente. Hombre, también entiendo que unas reproducciones de universidades y hospitales gratuitos no irían muy en consonancia con las consignas que se pretenden transmitir.
En todo caso yo creo que la joya de la corona propagandística lituana es descrita precisamente al principio del artículo: el búnker soviético. Reflexionaré sobre él en un próximo manifiesto.
- Temperaturas - máx: 17º C; mín: 4º C; actual: 17º C.
- Sensación térmica: 17º C.
- Precipitación: 0 mm.
- Estado actual: nubes y claros.
- Crepúsculos - orto: 04:27; ocaso: 22:04; variación: +3:28.
Iván Victorovich.
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