lunes, 24 de septiembre de 2012

POLÍTICOS Y SUELDOS.

Me resisto a dejar un mes en blanco, cosa que podría suceder habida cuenta de la problemática relatada en el Manifiesto anterior, así que hoy que mi trabajo me ha dejado suficiente tiempo libre aprovecho para publicar un pequeño Manifiesto sobre un tema que denota una preocupante falta de bagaje político entre quienes dicen defender posiciones progresistas.

Como sabemos, desde diversos ámbitos de la derecha se ha lanzado últimamente la propuesta de eliminar el sueldo de los representantes electos de los ciudadanos.

Esta propuesta demagógica y populista (en el ultraderechoso clima actual) no es nueva. Normalmente la derecha más rancia la saca a relucir periódicamente y no merecería el más mínimo comentario en este Manifiesto de no ser porque, paradójicamente, tiene eco entre todo tipo de progres, ultraizquierdistas, jipis, progresistas de salón, neojipis y demás candidatos a engrosar en un futuro las filas del PSOE o UPyD.

Digámoslo claro: que los representantes electos cobren por el desempeño de sus funciones es una conquista de la izquierda y que la política esté desprestigiada es una conquista de la derecha.

Lo primero es evidente y se demuestra respondiendo a estas preguntas: ¿Quién podría dedicarse a la política si los representantes de los ciudadanos no cobrasen por el desempeño de sus funciones? Muy fácil: quienes tuvieran los medios económicos para vivir sin trabajar, pues la incompatibilidad de horarios es manifiesta. ¿Y quienes tienen los medios económicos para vivir sin trabajar? Pues empresarios, terratenientes, banqueros, casatenientes, rentistas diversos, etc. ¿Y qué ideología profesan estos individuos? Pues salvo extrañas excepciones son profundamente de derechas.

En resumen: si los políticos no cobrasen, solo podrían dedicarse a la política a tiempo completo los más fidelignos representantes de la derecha más rancia. Por otro lado, los pocos representantes de la clase obrera que pudieran aguantar en esas condiciones serían mucho más corruptibles y comprables que si ganasen un sueldo (la corrupción en un país crece según decrecen los sueldos públicos). Finalmente, los políticos de las formaciones de izquierdas normalmente destinan un porcentaje muy significativo de sus salarios públicos a la tesorería de las organizaciones a las que pertenecen, por lo que su desaparición vendría a agravar aún más el problema de la muy asimétrica financiación de las diversas opciones políticas representadas en nuestras instituciones.

Cuando la derecha hace ciertas propuestas sabe muy bien lo que hace. No solo porque su ejecución debilitaría enormemente a los partidos de izquierdas, sino porque con ellas contribuyen al desprestigio de la clase política, que es otro de sus triunfos (siempre les preocupó que los ciudadanos se interesasen por la política). Los sueldos de los políticos, que son el chocolate del loro en comparación con cualquier cifra que se maneja en esta crisis, aparecen de repente como un mal mayor, distrayendo la atención de los verdaderos problemas (que por cierto cobran mucho más).

Todo esto no quita que actualmente existan entre los cargos públicos remuneraciones y privilegios difícilmente defendibles desde una óptica de izquierdas que hay que corregir o eliminar. Igualmente es imperioso revisar el sistema de incompatibilidades para evitar que se pueda simultanear el ejercicio de la función pública con la obtención de beneficios en una empresa privada o que se use la primera como trampolín para acceder a puestos de dirección en la segunda.

En todo caso, entre defender lo dicho en el párrafo anterior y hacer de loro a uno de los argumentos que la derecha propaga con el fin de volver al siglo XIX y desviar la atención, media un abismo.

Hoy escribo desde Jerez de la Frontera, así que los datos que siguen pertenecen a este municipio.
  • Temperaturas - máx: 26º C; mín: 13º C; actual: 23º C.
  • Sensación térmica: 23º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: despejado.
  • Crepúsculos - orto: 07:48; ocaso: 20:43; variación: -2:19.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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