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Este fin de semana tuve el placer de rendir el segundo viaje de mi estancia en Lituania. El objetivo: Minsk, capital de Bielorrusia.
Esta urbe de algo menos de 1.900.000 habitantes a orillas de los ríos Svislach y Ñamiga tiene un interés muy particular y bien diferenciado del de cualquier otra ciudad de los alrededores de Lituania, interés que proviene de su azaroso devenir histórico. Me explico.
Corría el 22 de junio de 1941 cuando las tropas alemanas cruzaron la frontera con la Unión Soviética. Desde el primer día Minsk fue bombardeada, especialmente el día 24, cuando tres oleadas consecutivas de 47 bombarderos cada una originaron grandes incendios en la ciudad y una destrucción masiva. El día 26, solo cuatro jornadas después de empezada la guerra, la capital de Bielorrusia caia en las garras del fascismo. Durante tres largos años Minsk sufrió la opresión alemana, que no inició ningún plan de reconstrucción, contribuyendo más bien al contrario a un ulterior deterioro por acciones como, por ejemplo, la organización de uno de los mayores guetos judíos que los nazis alumbraran. Sin embargo, en junio de 1944, la Operación Bagration llegó hasta las puertas de Minsk, que Hitler declaró "ciudad fortaleza" reforzando su defensa con la V División Panzer. Sin embargo los nazis no resistieron mucho tiempo el empuje soviético y el día 3 de julio pudo al fin la ciudad ser liberada por el Ejército Rojo tras diez días de intensos combates.
Como resultado de ambas operaciones, la de ocupación y la de liberación, al final de la guerra aproximadamente el 85% de los edificios de la ciudad habían quedado reducidos a escombros, una destrucción perfectamente comparable a la de Varsovia. Debido a todo ello y a la durísima resistencia que los partisanos bielorrusos ofrecieron al invasor, Minsk fue declarada en 1974 "Ciudad Heroica" (Город - Герой) por las autoridades soviéticas.
Finalizada la Gran Guerra Patriótica tocó levantar todo lo destruido. Sin embargo los soviéticos, en vez de reconstruir la ciudad, la erigieron de nuevo sobre una nueva plantilla: la del Realismo Socialista. ¿Por qué un modelo revolucionario de organización social habría de reconstruir lo viejo cuando su misión era precisamente construir algo totalmente nuevo? Minsk se volvió a edificar desde cero como una ciudad modelo de la planificación, la arquitectura y la estética soviéticas. Este es su principal atractivo: el poder contemplar una gran ciudad construida y organizada según el modelo socialista sin corsés o impedimentos surgidos de lo preexistente. El eje principal de Minsk, articulado en torno a la Avenida Nevazisimosti, fue candidato de la UNESCO a Patrimonio de la Humanidad, pero unas marquesinas modernas añadidas frente a los almacenes del Estado rompieron la integridad estética del conjunto y eso motivo que la candidatura fuera cancelada en 2002.
- Temperaturas - máx: 5º C; mín: 2º C; actual: 2º C.
- Sensación térmica: -2º C.
- Precipitación: 2 mm.
- Estado actual: poco nuboso.
- Crepúsculos - orto: 07:29; ocaso: 16:43; variación: -2:38.
Iván Victorovich.
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