Inicialmente en mi obra el horario era de 08:00 a 18:00 de lunes a jueves y de 08:00 a 14:00 los viernes. Posteriormente, justo antes de que yo llegara, se amplió una hora más de lunes a jueves sin compensación alguna. Finalmente hace unos ocho meses se impuso el horario que comenté en el Manifiesto anterior, con turnos para cubrir las tardes de los viernes y las mañanas de los sábados. La imposición inicial era aún peor: había que quedarse todos los viernes hasta las 17:00 y el turno regiría las mañanas de los sábados, por supuesto sin compensación.
Como es lógico fue tal el malestar entre los trabajadores lituanos por una cacicada de la que a nadie habían informado en el momento de la contratación que finalmente tuvieron que recular incluyendo en el turno las tardes de los viernes y estableciendo algunas compensaciones. Supongo en todo caso que la alucinante imposición inicial se realizó con conocimiento de que iba a tener que ser suavizada, así que no dudo que finalmente consiguieron sus objetivos. Los trabajadores locales se llevaron finalmente la siguiente vergonzosa compensación: dado que entre viernes y sábado se suman ocho horas extra, cada fin de semana de turno se compensa con un día de descanso adicional. Los expatriados no tenemos derecho a compensación alguna, pues cobramos una serie de pluses que en teoría resarcen este tipo de cosas, una compensación fija y arbitraria por adelantado y con sello de "todo incluido" que no resiste el más mínimo análisis ético o legal.
| Mencionando de nuevo el Manifiesto anterior, espero que ese amanecer al cual me refiero al final de su pie de foto ilumine a gente como esta que, dirigiéndose en masa a las sedes de las grandes corporaciones y a los cinturones de mansiones de las grandes ciudades, se disponga a charlar con sus dueños sobre horarios laborales, beneficios y todas esas cosas; por supuesto habrán de usar el lenguaje que la Historia se ha encargado de demostrar que entienden. Como veis en sus manos no portan megáfonos. |
En una obra muy similar que se ejecutó en Riga hace pocos años los trabajadores letones se defendieron más dignamente que los lituanos y su oposición frontal al aumento de horarios sin compensación motivó que a Iberdrola no le quedase otra opción que pagar las horas extra al doble, como es legal y perceptivo.
Como habréis podido deducir el cambio de reglas a mitad del partido no es algo que se haya descubierto en Lituania. Estas obras se planifican siempre, adrede, con calendarios imposibles de cumplir con el fin de que se realicen el mayor número de horas extras posible y aumente la intensidad del trabajo. Al acercarse las fechas límite y resultar evidente que no se pueden conseguir, los horarios comienzan a extenderse más allá de los oficiales tanto a diario como los fines de semana. De esta forma se logra a base de trabajo extra no remunerado una fecha más adelantada que la que hubiera sido normal por el nivel de mano de obra empleado, para mayor beneficio de la empresa y mayor perjuicio de los trabajadores, cuestiones ambas que en nuestro sistema económico siempre van de la mano.
Este asunto demuestra por qué yo nunca puedo ser un buen Jefe de Departamento desde el punto de vista de los intereses empresariales. Dado que es imposible que yo pueda sentir la más mínima identificación con los objetivos de cualquier corporación, si hay que trabajar más horas para que sus accionistas y directivos ganen más dinero no será por iniciativa mía. Es más: trataré de evitarlo en la medida de lo posible. Y es que no hay que olvidar que cualquier objetivo intermedio o secundario de una empresa privada se debe finalmente al único, fundamental y final: el lucro privado. No hay otro. Punto. Consecuentemente no es hasta que me llaman la atención desde arriba que comienzo a sugerir a mis contratistas que deben extender sus horarios de trabajo y aumentar su intensidad, celosamente medida por producciones horarias. Afortunadamente la extensión de los horarios internos suele venir implícita o explícitamente impuesta, así que me ahorro el tener que pedir a mis supervisores que trabajen gratis un poco más.
A este respecto hay que tener muy clara una cosa: lo que un trabajador produce a lo largo de una hora de trabajo vale siempre mucho más que lo que le pagan por ello. Es la base del beneficio empresarial. Podemos entonces dividir su producto en trabajo pagado y trabajo impagado. A este respecto lo mismo da que la hora se pague como normal o extra. Si la hora se paga como extra sencillamente la relación entre trabajo pagado e impagado es más favorable para el trabajador, pero siempre habrá trabajo impagado. Asimismo si aumenta la intensidad del trabajo aumentará el producto sin alza salarial, por lo que la cantidad de trabajo impagado se elevará. Queda claro entonces que cuantas más horas trabajes y más duro lo hagas más beneficio se llevarán de ti los dueños de la empresa. Así de sencillo. Por lo tanto, por favor: sal a tu hora, vete a tomar el café, relájate... no les hagas más poderosos de lo que ya son.
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Iván Victorovich.
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