Quien venga a Lituania con el fin de saciar algún tipo de hambre ostálgica probablemente se marche bastante defraudado, pues los sucesivos gobiernos de derechas que han gobernado este país desde 1990 se han cuidado muy mucho de retirar cualquier símbolo que recordase a la extinta Unión Soviética. Por otra parte el nivel de ostalgia entre la población se cuenta sin duda entre los más bajos de los países que un día formaron parte del bloque del este.
Nombres de calles, parques, puentes o plazas, estatuas, símbolos en edificios... todo ha sido retirado, cambiado u ocultado.
Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que si los sucesivos gobiernos que han pasado por España desde 1978 hubieran mostrado igual diligencia a la hora de retirar los símbolos de la dictadura nacionalcatólica (léase fascismo carpetovetónico), para encontar algo que recordase al franquismo no habría más remedio que irse al Valle de los Caídos, a la Universidad Laboral o a los libros de historia.
En todo caso esta diferencia de trato no debe extrañar a nadie, pues mientras el socialismo es un antagonista directo de quienes ahora gobiernan en casi toda Europa, el fascismo no es más que una herramienta de la que se sirven cuando la democracia formal ya no basta para sostener el estado social vigente. Desde luego no se puede negar que en Alemania a los Thyssen, los Krupp o los Siemens les iba muy bien en 1941 (al igual que hoy), lo mismo ocurría en Italia con los Agnelli y en España los Duques de Alba, los Botín o los March sonaban castañuelas (al igual que hoy también). En cambio no se puede decir que les fuera tan bonito a sus equivalentes en el este de Europa en 1946. Por lo tanto, nuestros gobernantes se sienten ciertamente espoleados para retirar ciertos símbolos de las calles, pero ningún entusiasmo les guía a la hora de retirar los contrarios.
Actualmente en el centro de Vilna únicamente queda un monumento soviético: el Puente Verde, que además está a cinco minutos de camino de mi hotel. Volveremos de visita cuando pueda colgar fotos.
Sin embargo hay cosas que no se pueden borrar, como los barrios de edificios construidos con bloques de hormigón prefabricado, las sedes gubernamentales ex-soviéticas, teatros y otros edificios públicos con su característico estilo arquitectónico o las infraestructuras heredadas de la antigua URSS, entre las cuales podemos citar las dos grandes aunque poco ortodoxas autopistas del país, unas plantas de generación eléctrica sobredimensionadas para un estado más pequeño que Castilla la Mancha o una extensa red de ferrocarriles que allí donde existe llega hasta las puertas de cualquier industria construida antes de la caída, fruto de un criterio de uso de los ferrocarriles diferente. Todas estas huellas pueden entusiasmar mucho, poco o nada, pero desde luego todas ellas exudan que aquí, hace ya cierto tiempo, existió algo diferente, existieron otros criterios y otras prioridades. Algunos dirán que era peor y otros que mejor, pero desde luego era diferente, muy diferente a lo que tenéis alrededor.
- Temperaturas - máx: 8ºC; mín: 8º C; actual: 8º C.
- Sensación térmica: 6º C.
- Precipitación: 1 mm.
- Estado actual: nublado.
- Crepúsculos - orto: 07:15; ocaso: 16:52; variación: -3:17.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Iván Victorovich.
1 comentario:
Gran reflexión, siseñor.
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