Mientras aún no tenga apartamento en Vilna resido en el Hotel Holiday Inn en régimen de todo incluido, si bien no es hasta que deje el hotel que se activan los incentivos de expatriación.
Aunque este alojamiento es menos lujoso que el que me tocó en Doha en algunos aspectos es de agradecer, pues todavía recuerdo al enervante botones todos los días a las 8 pasando por la habitación a dejar un bomboncito, atusar la cama, reponer lo poco que se hubiera gastado y buscar una propina que nunca llegaba, pues lógicamente no iba a soltar dinero todos los días a las ocho de la tarde por sistema. Sólo hay tres detalles que echo de menos: la bandeja con tés de todos los colores, las pantuflas y el albornoz.
En este hotel no hay como en Doha discoteca, ni 5 bares, ni 10 restaurantes, ni falta que hace, pues en Lituania los hoteles distan de ser la única alternativa de ocio posible. Un único restaurante con buena cocina es suficiente.
Lo peor sin duda de la habitación son las camas. No es que sean duras o blandas, o tengan bultos, o la almohada sea demasiado baja o demasiado alta. El problema es que tienen fundas nórdicas como único equipamiento para taparse. No puedo con ello. De verdad: no lo puedo entender. Lógicamente en el hotel hay calefacción, luego ¿para qué coño ponen una funda nórdica en las camas? Si la temperatura en la habitración es de 22 grados... ¿qué necesidad hay de una funda nórdica? La funda nórdica es sin duda el peor invento para equipar una cama que jamás se haya ideado. No permite regulación alguna: o te asas de calor o te congelas de frío, pues la única opción a estar tapado con ella es no estar tapado en absoluto. En este aspecto la cama española es netamente superior; según sea la temperatura de la habitación te tapas sólo con la sábana o con la sábana y el cobertor o con la sábana y la manta o con la sábana, la manta y el cobertor. Mira tú que fácil. En cambio en mi hotel de Vilna únicamente tengo dos opciones: o apagar la calefacción y abrir la ventana para que tenga sentido la puta funda nórdica o sacarle el relleno y dormir todas las noches solo con el saco. Así pues, todos los días la misma cantinela: sacamos el relleno por la noche, dormimos con el saco y volvemos a meter el relleno por la mañana. Comodísimo.
Lo que sí es cómodo es que el hotel está situado a 15 minutos caminando del centro histórico, así que cualquier día si me apetece puedo dar unas cuantas vueltas por la ciudad, de la cual ya os puedo ofrecer un barniz.
Una cosa que me ha sorprendido muchísimo es la estratosférica velocidad de Internet. Los archivos adjuntos de Gmail me bajan a unos increíbles 1.200 kB/s, de modo que un PowerPoint de siete megas me abre en poco más de cinco segundos. Comparado esto con el pobre servicio español y el patético de Catar (una conexión de 2 Megas irreales costaba al cambio más de 100 euros al mes) es evidente que estamos en otra dimensión. A ver si se mantiene cuando tenga mi apartamento.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Iván Victorovich.
6 comentarios:
Rápidamente encontraste la solución al problema de la funda nórdica, para mejorarlo sólo te falta dejar el interior sin volver a meter por la mañana: para eso está el servicio, y si no, un trabajo que te ahorras por la noche.
¿Te ponen también una funda nórdica debajo?
No, no puedo hacer eso, pues seguro que piensan que estoy loco o algo parecido y me ponen bajo vigilancia. La gente que considera que con 22º puedes taparte con una funda nórdica tiene por fuerza que estar desquiciada y ser peligrosa.
En cuanto a qué hay abajo, no hay otra funda nórdica sino una sábana enoooorme que abarca dos camas y debajo de la sábana un sandwich acolchado que abarca igualmente dos camas. De esta forma lo que debajo son dos colchones arriba parece una única cama de tres metros de ancho.
Tienes una extraña relación con las fundas nórdicas: http://picasaweb.google.com/Saez.Ivan/BerlNXI2007#5276702375344413026
Me estoy preocupando.
Jolín, yo no entiendo lo de el sandwich de abajo..
Cómprate una manta y unas sábanas (será por euros, cabrón) y deja de quejarte. Un abrazo. Roberto
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