No se puede decir que mi segundo viaje de expatriación comenzara de forma muy brillante, pues estando el autobús del aeropuerto ya delante del avión nos devolvieron inopinadamente a la puerta por causa de una avería. Afortunadamente el retraso no fue suficiente para hacerme perder la combinación a Vilna, aunque sí para hacerme correr en el aeropuerto de Helsinki. Hasta ahora ninguno de mis tres vuelos a y desde Lituania ha estado exento de incidentes. En el primero me perdieron el equipaje, felizmente aparecido 24 horas después, mientras que en el segundo salí de Copenhague con tres horas y media de retraso.
Como habréis podido deducir no existen vuelos directos entre Madrid y Vilna, así que paradójicamente el viaje puede hacerse más largo que aquellos que me dejaban en Doha. ¡Once horas duró el malhadado segundo viaje, el del retraso! En todo caso no es lo mismo un viaje al centro de Europa que a las infaustas monarquías del Golfo Pérsico, así que asumiré este pequeño inconveniente con alegría.
Lituania ya está integrada en el espacio Schengen, así que no existe ningún tipo de control de pasaportes ni de maletas en su aeropuerto para los vuelos procedentes de la Unión Europea. Es posible por lo tanto que cuando vengáis a verme lo hagáis cargados de regalos sin que os hagan pagar tasas por ello.
El mismo 2 de noviembre ya aprendí varias cosas, todas ellas relacionadas con números:
- Un Euro equivale a 3,45 Litas (la moneda local) y el cambio es fijo, cuestión sobre la cual volveremos en futuros manifiestos.
- En Lituania el piso cero no existe. Tanto en los ascensores como en la señalización de planta el bajo es el 1, el 1º el 2, el 2º el 3 y así sucesivamente. Quizá esto pueda ser debido a que antes de la Unión Soviética no conocieran el cero.
- En los aviones de Finnair la fila 13 no existe, ya que habiéndome tocado la 14 pude comprobar fehacientemente que la que tenía delante era la 12. Estos son los tiempos que nos ha tocado vivir: tiempos en los que la superstición recibe reconocimiento oficial. Y luego irán los finlandeses de avanzados por la vida.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.
Iván Victorovich.
4 comentarios:
Lo de que no conocían el cero antes de la unión soviética puede interpretarse muy maliciosamente. :-)
En realidad es el cero el que no existe en la realidad. En otros países del norte usan ese sistema para las plantas.
Iván, hay quitado la Q de Qatar, ahora debe decirse Catar, según esa institución horrorosamente burguesa y monárquica que es la Real Academia. No han pensado ti, como asturiano, lo mal que suena ahora que vienes de Catar, o vas a Catar. ¿Alguna reacción?
¡Qué razón tenéis! ¡Ahora se escribe Catar!
Bueno, ya lo he cambiado. Disculpad tamaño despiste.
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