He decidido dedicar este corto Manifiesto a la nunca suficientemente valorada y aún menos estudiada povisa, también conocida como pelusa. Este simpático ser nos acompaña a todos en nuestras casas y hay que aprender a amarla y a quererla, pues por mucho que insistas en echarla siempre volverá. ¿Qué sentido tiene odiar lo inevitable? ¿Puede haber algo más estúpido que cabrearse cada vez que llueva? Sí: cabrearse cada vez que ves una povisa.
La verdad es que estos pequeños seres aportan cierta alegría a una casa cuando, de repente, desde debajo de la cama o un apartado rincón, sale revoltosa a saludarte cuando entras en la habitación o en casa. También anima mucho el ambiente cuando estando con las visitas abres una ventana y asustada sale de debajo del sillón y recorre silenciosa pero ágilmente el suelo pasando por delante de los pies de todos los presentes para acabar acurrucada bajo la mesa.
| Aquí podemos ver una alegre povisa de aproximadamente una semana de edad. Como podéis ver crecen bastante, así que hasta ahora no me he atrevido a experimentar hasta dónde llegan. |
Como todo el mundo sabe su tasa de reproducción es tan alta que hay que someterlas a exterminios periódicos y frecuentes con el fin de no verse infestado por ellas. En mi caso mantengo a raya la población con un exterminio semanal mediante métodos mecánicos de vacío (aspiradora), reforzados por un ataque químico cada quince días mediante fregona, pero mi ánimo permanece tranquilo sabiendo que jamás se extinguirán y que su presencia seguirá alegrando la casa en el momento más inesperado.
Lo más curioso sin embargo es que aunque todo el mundo ha visto a las povisas, en realidad son unas grandes desconocidas. Así, la inmensa mayoría de la gente ignora que varían según el país. Efectivamente, no es igual una pelusa en España, que en Catar o en Lituania. Sus periodos de retorno son diferentes, al igual que su color y su tamaño.
Así, durante mis periplos por el mundo he podido comprobar que las povisas son mayores en Lituania que en España y en España que en Catar. En este último país son pequeñajas y negruzcas, mientras que en Lituania y en España son grises, algo más claras a orillas del Báltico que en la Península Ibérica. Aunque aún es muy pronto para elaborar una teoría y enviarla a National Geografic, lo cierto es que creo haber detectado una relación directa entre la tasa de reproducción, el tamaño y el color. Así, cuanto más pequeñas son, más tardan en reaparecer y son más oscuras. En Lituania por lo tanto son especialmente grandes.
En fin, todo un mundo excitante aún por explorar.
- Temperaturas - máx: 3º C; mín: 0º C; actual: 2º C.
- Sensación térmica: -3º C.
- Precipitación: 0 mm.
- Estado actual: muy nuboso.
- Crepúsculos - orto: 06:26; ocaso: 18:35; variación: +4:26.
Iván Victorovich.
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