El lunes hacia las cinco de la madrugada uno de los transformadores de corriente de la subestación de 330kV estalló sin aviso previo alguno, quedando totalmente destruido. Para quienes sean de letras puras únicamente aclarar que este es un aparato imprescindible para el funcionamiento seguro de las redes eléctricas con partes internas a muy alta tensión y que contiene también aceite mineral aislante e inflamable en su interior.
Como consecuencia del estallido se encontraron trozos del transformador a más de cien metros de distancia. Si alguien hubiera estado cerca probablemente habría muerto atravesado por la metralla, electrocutado y quemado por el aceite ardiendo, todo a la vez. Incluso a 50 metros hubiera sido posible con algo de mala suerte cruzarse en la trayectoria de un pedazo disparado y resultar muerto o gravemente herido.
Es muy raro que un transformador de corriente estalle así y este caso tiene un interés especial, ya que su instalación corrió por cuenta de mi departamento y pasé bastantes veces por delante de él. Afortunadamente todo parece indicar que fue debido a un fallo interno del equipo. Seguramente el aislamiento del primario se perforó debido a la presencia de un punto débil de fabricación y los 330.000 voltios se descargaron a tierra a través del cableado secundario, generándose un arco eléctrico a cientos de miles de grados que vaporizó el aceite, expandiéndola violentamente y provocando la explosión y el incendio. Dicho arco también se encargó de reducir a carbonilla el aislamiento de todos los cables presentes.
La verdad es que causa emociones diversas el haber pasado tantas veces por debajo de ese bicho antes de que estallara de forma intempestiva. En todo caso está visto que la rutina es el mejor antídoto contra el miedo, pues llevé sin preocupación alguna a un compañero a visitar el lugar y cuando vio cómo había quedado el transformador y que alrededor había otros quince aparatos iguales me confesó que le entró canguelo. Injustificado en todo caso, pues las probabilidades de otro evento similar en el mismo lugar son totalmente despreciables.
Las consecuencias de esta explosión podrían haber sido funestas para el proyecto, ya que la línea de evacuación de energía queda inutilizada y por ende la puesta en marcha de la planta queda paralizada. Al mismo tiempo estos aparatos son equipos singulares y no existen en stock, sino que se fabrican bajo demanda, así que de ninguna manera te los sirven en menos de dos meses; no es cosa de ir hasta un polígono idustrial y traer uno.
Afortunadamente para Iberdrola hace unos meses se había demostrado una vez más la gran eficacia y competencia de la empresa privada cuando se compraron tres transformadores que no cumplían los requisitos del cliente, con lo cual este prohibió instalarlos y tuvieron que comprarse otros tres, que son los que se pusieron (estos aparatos se ponen siempre de tres en tres). Cada uno cuesta 13.900 € sin IVA. Como consecuencia de esta incompetencia que acabó resultando una bendición, he podido cambiar la posición esta misma semana: dado que al cliente le interesa que se ponga la planta en marcha ha aceptado que provisionalmente se instalen los transformadores inicialmente rechazados, ya que técnicamente son válidos, estando la diferencia únicamente en su precisión. Una lástima, pues en caso contrario se habría alargado mi estancia aquí. En todo caso habrá que volver a cambiarlos cuando llegue el recambio del destruido.
- Temperaturas - máx: 10º C; mín: -1º C; actual: 10º C.
- Sensación térmica: 10º C.
- Precipitación: 0 mm.
- Estado actual: despejado.
- Crepúsculos - orto: 05:52; ocaso: 19:02; variación: +4:26.
Iván Victorovich.
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