viernes, 8 de julio de 2011

CRÍTICA DE LAS GUÍAS TURÍSTICAS.

Quisiera hacer en este Manifiesto una reflexión sobre las guías turísticas, unas publicaciones que están muy lejos de la supuesta objetividad y exquisita descripción neutral que se les presupone. Cuando hace unos años viajé a Berlín decidí que jamás compraría una guía de Lonely Planet tras quedar asqueado de los continuos comentarios injuriosos hacia la extinta RDA que hacía el panfleto, decisión que he mantenido hasta hoy en día. Si hubiera algún pueblo de la antigua Alemania del Este que fuera atracción turística porque sus habitantes se tiran pedos muy grandes seguro que Lonely Planet habría afirmado que en la época de la RDA dichos pedos olían peor, a no ser que la atracción no fuera su potencia, sino lo mal que huelen, en cuyo caso habría afirmado que olían mejor, desvirtuándose por ello el atractivo turístico.

Por supuesto la propaganda no acababa en la calumina al enemigo, sino que proseguía con loas al vigente status quo. Así, se podían encontrar alabanzas hacia las políticas económicas neoliberales de la época de la reunificación, referencias acríticas a personajes cuya virtud real queda bien lejos de la que se propugnaba en el texto, etcétera.
En esta imagen vemos una interesante comparación entre el ídolo pagano original (izquierda) exhibido en el claustro de la Catedral Dome de Riga y su reproducción libre (derecha) en la plaza ante la Casa de los Gatos. Pues bien: si el ídolo original fuese un país, las guías turísticas darían la imagen de la derecha. O viceversa. Según convenga.
Este sesgo derechista de Lonely Planet es común a la inmensa mayoría de las guías turísticas, por no decir todas. Ingenuo aquel que piense que tiene entre las manos un texto objetivo. Estas guías pueden hacer propaganda de muchas y diversas maneras: contando la Historia como les parece, destacando sistemáticamente determinados aspectos negativos o positivos del presente o el pasado mientras se obvian sus contrarios, recomendando unas visitas u otras, enunciando proposiciones discutibles como verdades absolutas, omitiendo datos, etc. En realidad hacen lo mismo que la prensa diaria, pero con algunas variantes debidas al formato.

Por supuesto de vez en cuando aparece alguna crítica hacia lo que en general se alaba, pero que en nada cambia la filosofía general y está más bien orientada a fortalecer la impresión de imparcialidad. 

En todo caso esta falta de objetividad o, mejor dicho, esta desviación constante siempre hacia el mismo lado, no debe sorprender. Una buena guía turística es cara de editar; tiene muchas fotografías, planos, requiere pagar personal para un estudio previo del lugar... en resumen: requiere dinero. A no ser que esté directamente editada por un ente público únicamente empresas privadas de cierto tamaño las pueden editar y decir empresa privada es decir ideología de derechas.

Por supuesto la guía que consultamos para ir a Letonia, publicada por el periódico neoliberal "El País", no era una excepción.

Algunos dirán que este blog tampoco es imparcial. ¡Por supuesto! Me sentiría insultado si alguien encontrase en él una brizna de imparcialidad. ¿Cómo podría dejar de ser parcial en favor de la verdad, la justicia, la dignidad humana y todas las cosas bonitas?
  • Temperaturas - máx: 26º C; mín: 12º C; actual: 20º C.
  • Sensación térmica: 20º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: despejado.
  • Crepúsculos - orto: 03:58; ocaso: 22:47; variación: -1:56.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

No hay comentarios: