sábado, 3 de diciembre de 2011

EL TREN.

◄◄◄ VOLVER SOBRE MIS PASOSSEGUIR VIAJANDO ►►►

El medio de transporte elegido para viajar a Minsk fue el tren, con lo cual por primera vez en mi vida crucé una frontera de verdad en dicho medio de transporte.

El vagón que nos llevó a Minsk era soviético puro, de no menos de 25 años de antigüedad. El viaje dura 3 horas y cubre una distancia de unos 200 kilómetros con solo tres paradas intermedias incluyendo las fronterizas. Mi compañero sacó los billetes más caros, los de litera, por un total de 39,29 litas (11,4 euros) tanto a la ida como a la vuelta. Muy barato, por lo tanto.

Que hayamos sacado litera para un viaje de tres horas puede parecer sorprendente, y más sorprendente aún si digo que la ida fue de 06:05 a 10:09 y la vuelta de 18:49 a 20:49 (nota: en Bielorrusia es una hora más, por eso a la ida parece que se tardan 4 horas y a la vuelta 2) pero las peculiares características del servicio lo hacen posible.

Nuestro vagón estaba dividido en una decena de compartimentos con capacidad para seis personas, pero distribuidos de una forma muy diferente a la de los antiguos trenes-litera españoles. Efectivamente dichos compartimentos no están separados del pasillo y este no cruza por un lateral, sino por el medio, de modo que cuatro literas le quedan perpendiculares a una mano y las otras dos paralelas a la otra. Un par de imágenes valen más que mil palabras (disculpad la calidad pero con el traqueteo me quedaron borrosas):
En la foto de arriba, 4 literas perpendiculares al pasillo; en la de abajo, 2 literas paralelas al mismo.
En la primera foto los bancos corridos son las dos literas de abajo y se ven claramente las dos superiores plegadas; cuando se abren quedan lo suficientemente altas como para que los ocupantes de las de abajo puedan permanecer sentados si así lo desean. Si nadie va echado las cuatro personas se sientan abajo; no puedo decir que cómodamente pues aunque sobra espacio queda claro que el respaldo no es muy ergonómico. El mayor inconveniente surge si el de la litera inferior quiere echarse, pues en ese caso obliga al de arriba a echarse también aunque no le apetezca. Como en nuestro caso poseíamos las de abajo no había peligro.

Las literas paralelas al pasillo se montan de forma diferente. Las mesas que veis en la segunda foto se pliegan girando sobre sí mismas de modo que cierran el hueco entre las dos butacas a su mismo nivel, configurándose así la litera de abajo. La de arriba se consigue desplegando el panel marrón acolchado que vemos sobre la ventana, el cual encaja girando sobre sí mismo en los resaltes que vemos a media altura.

Supondréis que a las horas a las que viajamos el modo litera no tendría uso. Pues no. En un altillo sobre las camas superiores se encontraban enrollados colchones y almohadas y nada más ponerse el tren en marcha una simpática funcionaria distribuyó entre todos los presentes, tanto al ir como al volver, una bolsa precintada con sábanas superior y bajera, funda para la almohada y manta.

Yo no hice uso de ello pero bastante gente, tanto a la ida como a la vuelta, hizo su cama y se echó en ella con la ropa puesta a dormir una siesta o a leer un libro. Mi compañero no paraba de hablar en voz bastante alta y yo me preguntaba si no estábamos siendo maleducados, pero nadie nos llamó la atención.

Aspecto del pasillo del tren
A mitad de viaje la misma funcionaria que nos distribuyó la ropa de cama pasó sonriente ofreciendo té o café por el precio de 1 lita (30 céntimos de euro).

Aparte de la duración del viaje hay un condicionante que para mi hace aún menos atractiva la posibilidad de intentar dormir: las paradas en las aduanas. Desde Vilna a la frontera hay unos 25 minutos. Entonces el tren se para y pasan los guardafronteras de la Unión Europea pidiendo pasaportes. Esta parada dura unos 15 minutos, tras los cuales el tren vuelve a ponerse en marcha y continúa andando durante otros 10. Vuelve a pararse y suben entonces los guardafronteras bielorrusos. Debo confesar que sentí emoción al ver ante mi a uniformados con gorra de pelo y una insignia en su centro mostrando una estrella dorada de cinco puntas rodeada de espigas. Estuve tentado de pedirles una foto pero supongo que no hubiera sido muy buena idea. No debe ser habitual ver españoles cruzando en tren esta frontera, así que fueron bastante amables y se mostraron curiosos.

Como es lógico los controles de entrada son bastante más rigurosos que los de salida, así que estás más tiempo parado, unos 25 minutos. A su respecto debo decir que el de entrada a Bielorrusia fue bastante más laxo que el de reentrada al IV Reich, pues en este último los guardafronteras lituanos lo registaron todo, si bien ni a la ida ni a la vuelta nos hicieron abrir las maletas.

Finalmente el tren reanudó la marcha y llegó a Minsk con cinco minutos de adelanto. A la vuelta llegó a Vilna con tres minutos de retraso. Teniendo en cuenta la incertidumbre que añaden los controles fronterizos no está nada mal. Las salidas sí se realizaron puntualmente: al cumplirse el minuto exacto arrancaron los vagones.
  • Temperaturas - máx: 5º C; mín: 2º C; actual: 3º C.
  • Sensación térmica: 0º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: nublado.
  • Crepúsculos - orto: 07:36; ocaso: 16:39; variación: -2:09.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.


Iván Victorovich.

No hay comentarios: