sábado, 2 de junio de 2012

HISTORIA DE LITUANIA - CUESTA ABAJO DE LA MANCOMUNIDAD.

◄◄◄ RETROCEDERAVANZAR ►►►

Bueno, acabado el ejercicio de detallismo de los Manifiestos anteriores sobre El Diluvio, vamos a acelerar la marcha. En septiembre de 1669 fue coronado Rey de la Mancomunidad un príncipe polaco, Miguel I Coribut, que ha pasado a la Historia como débil y poco competente.

En 1670 el líder cosaco de los territorios al oeste del Dniéper renovó su desafío a la Mancomunidad y, de nuevo con ayuda del Janato de Crimea, intentó independizarse por las armas. Las tropas mancomunitarias pudieron contrarrestaron la amenaza bajo el mando de Juan Sobieski, lo que llevó en 1671 al Kan de Crimea (vasallo de Constantinopla) a pedir ayuda al Imperio Otomano. Este aceptó y el Imperio se involucró directamente en una guerra contra Polonia-Lituania que se prolongó entre 1672 y 1676.

La negativa del Parlamento a financiar un ejército en condiciones llevó a una gran derrota en 1672 que supuso la pérdida de las provincias de Podole, Kiev y Bratslav y el pago de un tributo anual al Imperio Otomano, lo cual equivalía a un vasallaje de hecho. El Parlamento reaccionó y un nuevo ejército bajo el mando de Sobieski empezó a darle la vuelta a la situación, sobre todo a partir de la gran victoria de la Batalla de Jotin en noviembre de 1673.

Ese mismo mes murió muy joven Miguel I Coribut y el Parlamento eligió como nuevo rey al propio Sobieski bajo el nombre de Juan III. Al parecer era un hombre capaz para el puesto que desempeñó y un buen militar. Durante su reinado se estabilizó el territorio y se conocieron sonados éxitos militares, suavizándose, aunque no deteniéndose, la decadencia de la nación bajo su mando.

La guerra contra el Imperio Otomano sufrió altibajos debido a nuevas negativas del Parlamento a asignar los fondos necesarios y a la incompetencia del nuevo líder militar en la zona, el lituano Miguel Casimiro Pac, enemigo de Sobieski y más debido a intereses extranjeros que a los de la propia Mancomunidad, al igual que otros muchos grandes nobles. Este hombre fue por cierto mecenas de la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Vilna, donde está enterrado.

Finalmente en 1676 tras la batalla de Zurawno, donde los otomanos fracasaron en tomar la ciudad homónima, se firmó un tratado de paz que, si bien negativo para la Mancomunidad, arreglaba parcialmente el desaguisado de 1672 porque se recuperaba un tercio del territorio perdido (provincia de Kiev) y quedaba cancelado el tributo anual.
Esta era la extensión de la Mancomunidad en 1686 tras la firma del tratado que metía a Rusia en la Santa Liga. Marcado en rojo está el territorio que se perdió a manos otomanas tras la paz de 1776. Estos territorios se recuperarán en 1799.
Se inauguró entonces el primer periodo sostenido de paz desde 1648. Sobieski aprovechó para modernizar por completo el ejército si bien otras reformas muy necesarias no se pudieron abordar debido a la inoperancia de un Parlamento sometido a los intereses estrechos de los grandes nobles y la cada vez mayor injerencia extranjera.

En esta época fracasó un intento de alianza con Francia - Suecia contra Brandemburgo - Austria - Rusia cuyo premio en caso de victoria hubiera sido la recuperación de Prusia. Tuvo no poca importancia en ello que el Sacro Imperio y Rusia contaron en el interior de la Mancomunidad con nobles que defendieron sus intereses en el Parlamento.

En agosto de 1682 el Imperio Otomano declaró la guerra al Sacro Imperio. Sobieski decidió entonces ante el fracaso del pacto antes mencionado que le convenía acercarse al Sacro Imperio y firmó un tratado de protección mutua con Austria: cada uno ayudaría al otro en caso de que los otomanos atacaran Viena o Cracovia.

Los otomanos entraron en territorio del Sacro Imperio con un potente ejército en abril de 1683 y Viena quedó sitiada el 14 de julio. Sobieski cumplió el trato y envió su ejército, el cual se unió a principios de septiembre con otro proveniente de diversos territorios del Sacro Imperio. Tras resolver un tema tan importante como quién iba a hacerse cargo del pago a las tropas y cómo se iba a repartir el botín en caso de victoria, el ejército conjunto reanudó la marcha bajo el mando de Sobieski y alcanzó Viena el 12 de septiembre. Las defensas de la ciudad estaban a un paso de caer, así que Sobieski inició inmediatamente la batalla y derrotó por completo al otomano tras la que, por lo visto, fue mayor carga de caballería documentada de la Historia. Esta batalla marcó el ascenso del poder de los Augsburgo y el declinar del Imperio Otomano en Europa. Un ejército lituano que debía haberse unido al de Sobieski se retrasó por causa de una expedición punitiva y preventiva a Hungría (aliada de los otomanos) y cuando llegó todo estaba decidido.

De esta guerra surgió la Santa Liga, una alianza entre el Sacro Imperio, Venecia y la Mancomunidad contra el Imperio Otomano. En 1686 se sumó Rusia a cambio de ver reconocidas definitivamente sus ganancias territoriales de la Tregua de Andrusovo, que incluso se ampliaron con algún territorio más alrededor de Kiev. Sin embargo ulteriores acciones militares contra los otomanos no tuvieron el éxito deseado y solo redundaron en un desgaste adicional de la Mancomunidad.

Juan III Sobieski murió en julio de 1696 y le sucedió en 1697 Augusto III El Fuerte, Príncipe Elector de Sajonia que tuvo que convertirse al catolicismo para ser coronado para escándalo de sus súbditos, campeones del protestantismo en Europa. Su apodo no se debe al carácter de su reinado, sino a sus atributos físicos, pues por lo visto era fuerte como un oso y le gustaba alardear de ello. Su elección no estuvo exenta de polémica, pues contó con oposición interna y externa.

Apariencias aparte Augusto III fue un gran mecenas de las artes pero como Rey no tuvo mucho éxito, si bien al principio de su reinado, en enero de 1699, la Santa Liga alcanzó la paz con el Imperio Otomano y como consecuencia la Mancomunidad recuperó Podolia y Bratslav. Paradójicamente desde la sucesión las tropas polaco-lituanas solo habían librado una batalla de poca importancia contra las tropas otomanas, si bien victoriosa. De esta paz surgiría hegemónica Austria tras adquirir Hungría y Transilvania de manos otomanas.
Los más estudiosos aquí tienen el mapa de operaciones de la Gran Guerra del Norte (1700-1721), la cual daría por sí sola para otros tres Manifiestos como los que dediqué al Diluvio. Se divide en dos fases bien diferenciadas: antes y después de la Batalla de Poltava (1709). Esta guerra puso fin al Imperio Sueco y comienzo al Imperio Ruso. Como vemos la Mancomunidad fue el teatro principal de operaciones durante la primera fase, si bien luego pudo respirar tranquila.
En noviembre de 1699 junto con Rusia, Dinamarca y Sajonia, la Mancomunidad firmó el Tratado de Preobrazhenskoye, promovido curiosamente por un noble Livón descontento con el gobierno sueco. En virtud de este tratado los participantes acordaron repartirse el Imperio Sueco recuperando cada uno las partes perdidas a sus manos durante el siglo XVII. Era Zar de Rusia Pedro I El Grande.

El tratado anterior provocó lógicamente una guerra contra Suecia, la Gran Guerra del Norte, que se desarrolló entre 1700 y 1721. Involucró inicialmente a Rusia, Dinamarca y Polonia-Lituania-Sajonia pero posteriormente se añadieron a la coalición Brandemburgo, Hannover e Inglaterra.

En 1704 los hasta ese momento victoriosos suecos consiguieron que un Parlamento convocado a medida eligiese como Rey en sustitución de Augusto III al títere Estanislao I Leszczynski y el propio Augusto renunció al trono tras la ocupación de Sajonia en 1706. Como prueba de la creciente descomposición de la Mancomunidad como nación, una parte de la gran nobleza de Lituania y Polonia y sus ejércitos particulares lucharon del lado de Suecia durante este periodo, mientras que el resto luchó del lado de Augusto. Sin embargo tras la decisiva Batalla de Poltava en 1709, que marcó un punto de inflexión en el conflicto, Estanislao hubo de exiliarse y Augusto recuperó el trono.

El principal resultado de esta guerra fue que Suecia perdió todos sus territorios en la otra orilla del Mar Báltico en favor de Rusia (Livonia, Letonia, Ingria y Karelia), Brandemburgo (Pomerania) y Hannover (Verden-Bremen). San Petersburgo fue fundada en 1703 por Pedro I sobre una fortaleza recién tomada a los suecos con el fin de cimentar y asegurar la presencia rusa en la zona. La unión personal Mancomunidad-Sajonia fue la única vencedora que no supo sacar nada en limpio, limitándose a renovar la Paz de Oliva, con lo cual no obtuvo ninguna compensación a pesar de que en la primera mitad de la guerra su territorio fue el teatro principal de operaciones en medio de gran destrucción. En este resultado tuvo no poca importancia la carencia de una diplomacia que respondiese a intereses claros y unificados.

Augusto II intentó reforzar el poder real y para ello estacionó tropas sajonas en la Mancomunidad. Como resultado en 1715 parte de la nobleza se rebeló y comenzó una guerra civil de baja intensidad que arrojó numerosas escaramuzas y que se prolongó durante todo 1716. Entró entonces en acción Pedro I llamado por los rebeldes en su ayuda. Evitó sin embargo involucrarse militarmente y convocó a los contendientes a la mesa de negociaciones en calidad de mediador, asegurándose de que el acuerdo debilitase a las dos partes. Se inició así la intervención directa de Rusia en la política de la Mancomunidad. En febrero de 1717 se celebró la llamada Sesión Silenciosa del Parlamento, donde la palabra estuvo severamente restringida, sesión tutelada por Rusia y tropas de esa nacionalidad. Se limitó la relación con Sajonia a una mera unión unipersonal, se prohibió la presencia de tropas sajonas más allá de una guardia real y se limitó el tamaño del ejercito de la Mancomunidad a un número insuficiente para su defensa efectiva (16.000 polacos y 8.000 lituanos), si bien se fijó una tasa fija para su mantenimiento, algo muy necesario, pues el sistema impositivo era un ineficiente caos. También se limitaron los poderes de los gobernadores militares y las asambleas regionales y se prohibieron las "confederaciones", o rebeliones legales contra el poder real. Sin embargo se reafirmó el infame liberum veto.

Augusto II El Fuerte murió súbitamente en febrero de 1733 estando la alta nobleza fuertemente dividida entre un bloque reformista que conectaba con el difunto Rey y otro inmovilista que incluía a las más prominentes familias lituanas. Al morir Augusto había tres posibles candidatos: el suyo, el de la nobleza y el de Rusia - Prusia - Austria, que habían firmado un acuerdo secreto al respecto.
  • Temperaturas - máx: 9º C; mín: 5º C; actual: 7º C.
  • Sensación térmica: 3º C.
  • Precipitación: 6 mm.
  • Estado actual: lluvia.
  • Crepúsculos - orto: 03:55; ocaso: 22:39; variación: +2:02.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

No hay comentarios: