| ◄◄◄ RETROCEDER | AVANZAR ►►► |
Los diez primeros años del reinado de Estanislao II fueron testigos de una moderada acción reformista apoyada en ocasiones por sus principales valedores, los Czartoryski, lo cual permitió que algunas iniciativas saliesen adelante. Fue esta una época de recuperación económica, con lo que un cierto optimismo recorrió el territorio nacional. Sin embargo esto motivó cada vez mayor intranquilidad dentro de Rusia y Prusia, que no tenían ningún interés en que Polonia-Lituania se fortaleciese.
Las cosas empezaron a complicarse en 1766 cuando Estanislao II intentó en el Parlamento una reforma demasiado radical. Inmediatamente los embajadores ruso y prusiano se declararon garantes de las tradiciones de la Mancomunidad, los Czartoryski abandonaron al Rey y las reformas fueron rechazadas. Los conservadores se unieron en la Confederación de Radón, instigada por el embajador ruso, Nicolás Repnin. Esa Confederación llamó en su ayuda a Rusia que envió tropas a la Mancomunidad. Entre 1767 y 1768 celebró el Parlamento la llamada Asamblea de Repnin, vigilada por soldados rusos y poblada por nobles sobornados, donde el mentado embajador promovió las llamadas Leyes Cardinales, una especie de Constitución donde quedaban consagradas todas las regulaciones causantes de la ingobernabilidad e ineficiencia de la Mancomunidad. Tras esa sesión del Parlamento los acuerdos allí tomados convertían a Polonia-Lituania en un protectorado ruso.
Esta situación empujó a nobles descontentos a formar la Confederación de Bar, cuyo objetivo era luchar contra los rusos, los Czartoryski y el propio Estanislao II. Esto empujó al rey a posicionarse del lado ruso enviando al magro ejército de la Mancomunidad contra los confederados. Se inició entonces la Guerra de la Confederación de Bar (1668-1672), que fue apoyada financieramente por Francia y logísticamente por Austria durante los tres primeros años (luego se desmarcó). Fue especialmente activa en el oeste de Polonia y la zona central de Lituania e inicialmente cosechó éxitos contra las tropas rusas y realistas pero su situación fue empeorando con el paso de los años y al empezar 1672 su situación era muy mala.
A caballo entre la década de los 60 y los 70 Austria, Rusia y Prusia estaban en pleno proceso de reequilibrio de fuerzas, lo cual amenazaba con una guerra que en ese momento no convenía a ninguna de las partes. Se pudo alcanzar una solución pacífica gracias a un trato beneficioso para los tres a costa de Polonia-Lituania: la primera partición. Las potencias firmaron su acuerdo secreto en febrero de 1672 y, con la excusa de defender a Estanislao II de la Confederación de Bar, a principios de agosto sus fuerzas ocuparon simultáneamente las tierras acordadas, lo cual se justificó como una compensación por la "ayuda" prestada. Las exhaustas tropas de la Confederación de Bar resistieron y no fue hasta noviembre que cayeron sus últimos reductos. En septiembre Rusia, Prusia y Austria ratificaban el tratado de partición.
No contentas con eso las tres potencias exigieron a Polonia-Lituania que su Parlamento aprobase la acción. Se intentó retrasar la sesión y se pidió ayuda a otras potencias extranjeras, pero Francia y Gran Bretaña se lavaron las manos y tropas ruso-austro-prusianas ocuparon Varsovia amenazando con males mayores. En septiembre de 1773 un Parlamento prácticamente ocupado por tropas extranjeras legalizó la partición. En esa misma sesión, que se prolongó hasta 1775, aunque se confirmaron las Leyes Cardinales se aprobaron algunas reformas positivas, como la creación de un Consejo Permanente de gobierno y, más notablemente, la Comisión Nacional de Educación, considerada por sus amplios poderes y autonomía el primer Ministerio de Educación de la Historia.
Durante los años siguientes Rusia apoyó a Estanislao II preferentemente sobre la oposición pero no a sus reformas, si bien en ocasiones y para evitar el reforzamiento del poder real dicho apoyo viró a favor de la oposición. Así, hasta 1788 las sesiones del Parlamento se fueron sucediendo sin que hubiera manera de aprobar una sola reforma más.
Pero en 1788 Catalina la Grande dio permiso para confederar la sesión del Parlamento, lo que la hacía inmune al liberum veto. El motivo fue que Rusia estaba en guerra con el Imperio Otomano y esperaba que Polonia-Lituania aprobase una alianza militar propuesta por Estanislao II. Sin embargo las cosas salieron muy diferente a lo esperado. La alianza no se aprobó y la sesión se prolongó durante cuatro años, recibiendo por ello el nombre de Gran Sejm. Durante esta larga sesión reformas cada vez más audaces comenzaron a pasarse al tiempo que los conservadores, en minoría, abandonaban el campo. Estando Rusia enfrascada en varias guerras a la vez esto pudo hacerse con renovada libertad.
Así, en 1790 se firmó un tratado defensivo con Prusia que alejaba a la Mancomunidad de la esfera de influencia rusa. Había sido la propia Prusia la proponente de dicho tratado por serle favorable en el contexto internacional de ese año. En teoría cualquiera de los dos estados tendría que acudir en ayuda del otro en caso de ser atacado.
Sin embargo el mayor logro de esta maratoniana sesión se alumbró en mayo de 1791, cuando se aprobó una Constitución que se contaba entre las más liberales de Europa y que suponía una reforma radical del Estado. Polonia y Lituania pasaban a ser un solo país, si bien conservando caracteres federales para contentar a una parte de la nobleza lituana que se oponía a una unión total. Se abolieron el liberum veto y las confederaciones (rebeliones legales), se garantizó la libertad religiosa otorgando al catolicismo el título de religión dominante, se separaron los tres poderes, el Parlamento pasó a ser bicameral, etc. Polonia-Lituania se convertía en una monarquía hereditaria constitucional con un poder ejecutivo fuerte (Rey) controlado por un poder legislativo (Parlamento) también dotado de numerosas atribuciones. No cambió en todo caso el estatus del campesinado, pues la servidumbre se mantuvo sin variaciones.
Gran parte de la gran nobleza, cuyos privilegios salían muy perjudicados con la nueva constitución, formó en mayo de 1792 la nefanda Confederación de Targowica para luchar contra la carta magna. Rusia no tenía ningún interés en permitir una Constitución que anulaba su protectorado sobre Polonia-Lituania, aunaba muchas reformas que la Mancomunidad necesitaba y llegaba al tiempo que la Revolución Francesa, así que desde un principio promovió y apoyó Targowica y cuatro días después de su formación invadió Polonia-Lituania invitada por los confederados. Para desgracia de la Mancomunidad la situación internacional había cambiado y a Prusia no le convenía ya el tratado de 1790, con lo que lo traicionó con la excusa de que la Constitución de 1791 invalidaba el trato.
Pero la Constitución tenía numerosos apoyos, incluido Estanislao II y los Czartoryski, así que comenzó la Guerra en Defensa de la Constitución. Como las fuerzas de la Mancomunidad estaban en clara desventaja jugaron con bastante acierto una estrategia basada en evitar grandes enfrentamientos y desgastar al enemigo en pequeñas y medianas batallas. Sin embargo a finales de julio Estanislao II sucumbió a las presiones de Rusia y cambió de bando uniéndose a la Confederación de Targowica, hecho por el que es bastante denostado porque inmediatamente tras su traición las tropas constitucionales depusieron las armas sin haber sufrido ninguna derrota decisiva a manos del enemigo.
El fin de esta guerra precipitó la segunda partición. Prusia demandó de Catalina la Grande que, a cambio de su traición y su apoyo contra la Francia revolucionaria en la Guerra de la Primera Coalición, debía ser compensada con territorios. Rusia cedió y en 1793 acordó con los prusianos la segunda partición y la revocación de todas las reformas de 1791, Constitución incluida. Inmediatamente las tropas de ambas potencias ocuparon las zonas pactadas encontrando solo resistencia menor y en una repetición de la jugada de 1733 una sesión del Parlamento vigilada por tropas rusas barnizó de legalidad los hechos consumados. Fue esta la última sesión del Parlamento de la Mancomunidad de las Dos Naciones.
Ahora que los confederados de Targowica eran vistos como culpables de la segunda partición y traidores hubo un último intento de sacudirse el dominio extranjero. En marzo de 1794 se dispararon una serie de revueltas contra las tropas prusianas y rusas. La incipiente Rebelión de Kosciuszko logró una sorprendente victoria contra tropas rusas superiores en número y calidad y esto acabó por prender la mecha. Los rusos fueron expulsados de ciudades como Varsovia o Vilna tras sangrienta y dura lucha.
El ejército enemigo era sin embargo mucho más fuerte y a partir del verano las cosas comenzaron a torcerse. En Lituania, Vilna fue retomada por las tropas rusas a mediados de agosto tras un corto sitio y la resistencia allí fue aplastada a finales de ese mes.
Sin embargo en Polonia aún se daría guerra a rusos y prusianos y su intento de retomar Varsovia fue repelido entre junio y septiembre. En todo caso la superioridad militar del enemigo y las disensiones internas de la rebelión, que aunaba desde jacobinos a grandes nobles, acabaron por imponerse. A principios de noviembre un ejército ruso rompió las defensas polacas y quedó Varsovia en llamas. A finales del mismo mes el ejército rebelde se rindió y toda resistencia efectiva cesó.
Decidieron entonces Rusia, Prusia y Austria que el mantenimiento de la revoltosa Polonia-Lituania como estado, aunque solo fuera nominalmente, iba a causar más perjuicio que beneficio. La Rebelión de Kosciuszko había requerido numerosas tropas que les hubieran venido muy bien a las potencias absolutistas en su guerra contra la Francia revolucionaria. Consecuentemente el 24 de octubre de 1795 firmaron la partición postrera de la Mancomunidad de las Dos Naciones, que dejaba de existir. La inmensa mayoría del territorio lituano quedaba dentro de Rusia, incluida su capital Vilna, con lo que hasta la I Guerra Mundial su destino quedó ligado al del imperio de los zares
Estanislao II abdicó en noviembre de 1795 y fue exiliado a San Petersburgo, donde vivió de una pensión asignada por Catalina II hasta su muerte en 1798.
- Temperaturas - máx: 18º C; mín: 13º C; actual: 15º C.
- Sensación térmica: 15º C.
- Precipitación: 13 mm.
- Estado actual: lluvia débil.
- Crepúsculos - orto: 03:45; ocaso: 22:53; variación: +0:37.
Iván Victorovich.



No hay comentarios:
Publicar un comentario