domingo, 19 de febrero de 2012

CONDUCCIÓN SOBRE NIEVE - TERCERA LECCIÓN.

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La tercera lección de mi mini-curso para conducir sobre superficies deslizantes tuvo que ver con la recuperación del control del coche cuando este se va en una curva. La lección estuvo encaminada a resolver situaciones sencillas y transmitir confianza para cuando se presente dicha situación. Nos quedamos en el nivel básico, no hubo tiempo para más.

El ejercicio consistió en hacer eses a lo largo de una línea de conos acelerando el coche hasta el momento en el que se fuese de atrás para recuperar el control en ese momento.

La teoría sobre qué hacer cuando se va de atrás un coche de tracción delantera (la que tienen todos hoy en día) todo el mundo la conoce: hay que girar el volante en la misma dirección en la que se va el culo y pasar del freno. Esta maniobra es anti-intuitiva, pues en una curva a izquierdas estaremos girando el volante contra el borde de la carretera y en una a derechas contra el carril contrario, que es en ambos casos hacia donde se nos está yendo el coche. Sin embargo, como la parte de atrás se está yendo hacia ahí más rápidamente, pues el vehículo gira sobre sí mismo, muy probablemente cuando recuperemos el control estaremos encarados hacia el centro de nuestro carril, con lo que acabaremos por alejarnos de su borde.
Con tan fantásticas lecciones ya no será problema alguno conducir por carreteras como esta, la cual aparte de estar nevada tiene otra particularidad que la hace aún más deslizante: discurre sobre un lago helado, como demuestra la mota negra a la izquierda que no es otra cosa que un pescador. Con espesores de hielo que oscilan entre los 30 y 40 centímetros e incluso más, los lagos helados a finales de invierno aguantan perfectamente el peso de un camión.
Sin embargo en un momento de pánico lo más probable es que tus reflejos se adelanten a tu razón y gires el volante bruscamente en dirección contraria, empeorando notablemente la situación. Además, aunque lo gires en la buena dirección muy probablemente lo harás bruscamente, con lo que puedes hacer que el coche acabe girando en dirección contraria.

Debido a lo mencionado este ejercicio se centró en recuperar o al menos no empeorar pérdidas de control menores: en el momento en el que el coche se va, simplemente debes quitar el pie del acelerador, olvidarte por completo del freno y el embrague y sujetar firme el volante sin moverlo. Cuando hayas conseguido esto y si fuera necesario, ya con la cabeza fría, podrás iniciar un suave giro del volante en la dirección correcta. Los pies en todo momento congelados; los pedales como si no existieran.

En resumen: ante una pérdida de control pequeña alejar los pies de los pedales y dejar el volante fijo es suficiente para que el coche deje de patinar, lo cual puedo certificar por propia experiencia mientras hacía eses sin parar a lo larto de la nevada línea de conos. Cuidado con las supersticiones que dicen que acelerando se recupera tracción. Eso es mentira, lo único que consigues es empeorar las cosas.

Esto es todo por hoy. Ya solo nos queda una lección, pues hora y media tampoco dio para más.
  • Temperaturas - máx: -4º C; mín: -10º C; actual: -4º C.
  • Sensación térmica: -12º C.
  • Precipitación: <1 mm.
  • Estado actual: nieve débil.
  • Crepúsculos - orto: 06:56; ocaso: 18:10; variación: +4:18.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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