Quizá el año pasado ya comenté que el cuerpo humano parece acostumbrarse más al frío que al calor, al menos psicológicamente o, al menos, en mi caso. Hoy he vuelto a comprobar este extremo cuando me he sorprendido a mi mismo por la calle sin gorro, sin guantes, con la bufanda colgando sobre los hombros sin enrollarse amorosamente en mi cuello y sin sensación alguna de que me faltase algo.
Sin embargo para los estándares españoles hoy sería un día de lo más crudo del invierno. El momento al que me refiero en el anterior párrafo es la hora de comer, mediodía por lo tanto, cuando la temperatura era de 1º-2ºC y caía un fino orbayo. Es la primera vez desde la primera semana de enero que se alcanzan temperaturas tan altas en Lituania y el cuerpo lo acusa. ¡Fuera gorros, guantes y bufandas! En España en estas mismas condiciones no se me hubiera ocurrido salir sin guantes e incluso bufanda, pero cuando vienes de temperaturas máximas de quince bajo cero la sensación es otra cuando sales y hay diecisiete grados más.
| Este año el invierno de verdad empezó con casi un mes y medio de retraso respecto de 2010, pero la ola de frío de finales de enero y principios de febrero ha conseguido algo que no logró el año pasado: dejar el Neris completamente congelado a su paso por Vilna. Esta foto está tomada el 19 de febrero. El puento del fondo es el famoso Puente Verde. |
Hoy no me ha quedado otro remedio que contemplar y sufrir una de las imágenes más tristes que ofrece la naturaleza: la nieve derritiéndose. Sin embargo este día llega justo uno después de otro que me regaló sensaciones totalmente opuestas, ya que ayer durante algunos momentos nevó como a veces lo hace en Asturias, algo raro ver por aquí. Durante algunos minutos en dos tandas consecutivas cayeron trapos gordos, espesos, intensos, y ahí estaba yo en la calle para recibirlos; era esa trapeada que diluye la visibilidad igual que si hubiera niebla, que tapa los objetos con un velo cuya opacidad es proporcional a la distancia y que a 500 metros ya es totalmente impenetrable; era esa trapeada que provoca un fuerte apantallamiento sonoro y somete a la ciudad al silencio, como si todo el tráfico se hubiese detenido. Desgraciadamente no fueron más que unos minutos cada vez, pero sin duda alguna la sensación mientras paseas por una ciudad bajo una trapeada así es de las más maravillosas que ofrece la naturaleza e induce en el ánimo una paz y una tranquilidad dificiles de igualar.
- Temperaturas - máx: 1º C; mín: -1º C; actual: 1º C.
- Sensación térmica: -4º C.
- Precipitación: 1 mm.
- Estado actual: nublado.
- Crepúsculos - orto: 06:49; ocaso: 18:16; variación: +4:20.
Iván Victorovich.
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