jueves, 9 de febrero de 2012

SALUDABLE FRÍO.

Aquellos que me conocen saben que tengo suerte con determinados achaques que aquejan a un porcentaje significativo de la población un número significativo de veces en su vida, los cuales me resultan muy infrecuentes o, simplemente, desconocidos.

Así, jamás me duelen la cabeza o el estómago o me causan molestia alguna a no ser que haya enfermado de cualquier cosa que refleje en esas partes de mi cuerpo o me lo haya buscado en forma de resaca, empacho o similares dolencias para las cuales hace falta una acción consciente previa del individuo que las padece. Para mí es desconocido estar tranquilamente por ahí y que un dolor de estómago o cabeza intempestivo me amarge la tarde. Igualmente es prácticamente desconocido para mí ese fenómeno denominado "ardor de estómago", que al parecer es lo que experimenté hace unos años tras comer lentejas en una ocasión que estaba tomando un antibiótico que debía ser bastante fuerte. Hay que reconocer que fue una sensación bastante desagradable, así que mis condolencias para quienes experimentan este sentir a diario.

Asimismo también he tenido la suerte de no experimentar en mi vida rotura alguna de huesos y no entiendo a qué se refiere la gente cuando hablan de esguinces, ya que nunca he forzado una articulación hasta el punto de lesionarla y dejarla inutilizada durante toda una semana. Más sorpresa causa al mundo cuando le anuncio que no sé lo que es un calambre. A mi eso de que un músculo se contraiga solo, se haga una bola y duela mucho me resulta del todo punto extraterrestre y no comprendo como a nadie puede ocurrirle semejante cosa. No estoy solo, pues conozco al menos a otra persona que puede decir exactamente lo mismo que yo, la cual por cierto tiene rasgos en común conmigo, así que es incluso posible que la supresión de los calambres sea un estado evolutivo superior.
Aspecto del Neris desde un restaurante a unos 35 kilómetros de Vilna donde comimos el otro día, al borde de una reserva natural. En este tramo la corriente es fuerte y el río no se congela del todo, si bien son claramente visibles las placas de hielo en las orillas. Debido a la reciente ola de frío en algunos tramos la superficie del Neris está completamente helada.
No obstante mi mención de la ingesta de antibióticos hace dos párrafos ya habrá informado a mis lectores de que tampoco soy El Elegido, y es que tengo un talón de aquiles: el tracto respiratorio. Así la vida me ha regalado con una propensión natural a las alergias, la primera de las cuales me fue diagnosticada cuando todavía mi abuela ostentaba la propiedad de una modistería-tienda de disfraces en la Calle Cimadevilla de Oviedo. Tendría de aquella unos 8 años. Estas alergias me han originado una faringitis crónica que a su vez es poso para que sea especialmente propenso a agarrar laringitis, faringo-traqueitis, bronquitis y otros ascos que afectan a mi conducto respiratorio, sobre todo la garganta. Afortunadamente esa misma propensión no la tengo con la gripe, pues solo soy consciente de haberla agarrado una vez en mi vida; comprendí entonces que lo que generalmente cojo no tiene nada que ver con ella.

¿Y a qué viene esta declaración, os preguntaréis? Pues viene a que he notado que cuando la temperatura no sube de cero grados en todo el día, como ocurre en Lituania por el invierno, mis síntomas alérgicos desaparecen y mi propensión a coger cosas a la garganta disminuye considerablemente. Esto que puede parecer un contrasentido tendrá su lógica seguramente en que los agentes patógenos causantes de estas dolencias no se encuentran a gusto con dichas temperaturas. Después de todo, como todo el mundo sabe, el único continente del mundo libre de gripe es la Antártida, por hacer allí demasiado frío para el virus causante. Por lo tanto, a mi el frío extremo me resulta saludable.

Y hago esta reflexión un día que es la excepción que confirma la regla. Estoy en casa porque he cogido una infección a la garganta, pero me he dado cuenta de que es la primera vez que que esto me sucede en pleno invierno, mientras que en primavera y otoño siempre estoy con ligeras molestias o pequeños catarros de esos que, aunque los notas, no te impiden ir a trabajar. Disfrutemos pues de esta baja. Afortunadamente no me duelen el estómago ni la cabeza.
  • Temperaturas - máx: -11º C; mín: -13º C; actual: -12º C.
  • Sensación térmica: -17º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: despejado.
  • Crepúsculos - orto: 07:16; ocaso: 17:50; variación: +4:06.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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