Como todo el mundo sabe en la antigua Unión Soviética y sus países aliados no sabían qué es eso del DIN, el ISO y todas esas zarandajas y en los países sucesores más importantes siguen sin saberlo. Los soviéticos desarrollaron sus propios estándares, que no eran ni mejores ni peores que los occidentales, simplemente distintos. Hoy en día esos estándares siguen muy vivos en la mayoría de los antiguos países de la Unión Soviética, donde siguen siendo los oficiales. Estas normas se llaman ГОСТ (GOST), acrónimo de "Estándares del Estado".
Lógicamente en los países más re-colonizados por occidente, como pueden ser los bálticos, estas reglas se han abandonado y las normas ISO, DIN y similares se abren paso a marchas agigantadas por una cuestión muy simple: las empresas occidentales fabrican según dichos estándares. Por lo tanto, si Lituania se rigiera aún por las normas GOST habría muchas cosas que sólo podría comprar a Rusia, Ucrania o Bielorrusia, por poner los tres ejemplos más claros, algo que estratégicamente resulta altamente inconveniente para el IV Reich ¡perdón! quiero decir la Unión Europea.
Los estándares son un arma económica muy poderosa. Si el país que los emite disfruta de una ventaja tecnológica y además tenemos un sistema de patentes que permiten secuestrar la ciencia y el progreso, dicho país se hinchará a vender tecnología y productos con alto valor añadido requeridos por dichos estándares al tiempo que impide a los demás producirlos por sí mismos. Por supuesto la estandarización es siempre deseable y positiva por ser una condición sine qua non para el desarrollo cientifico y el progreso; el problema surge cuando los objetivos no son el desarrollo y la ciencia, sino la ganancia y el rédito. Dado que los objetivos en un sistema capitalista no pueden ser otros, los estándares conjuntamente con las patentes se convierten en un arma económica que lastra el progreso de muchos países en vez de beneficiarlo. En fin, es el capitalismo, el anti Rey Midas de nuestro tiempo: todo lo que toca lo convierte en mierda.
Los estándares son un arma económica muy poderosa. Si el país que los emite disfruta de una ventaja tecnológica y además tenemos un sistema de patentes que permiten secuestrar la ciencia y el progreso, dicho país se hinchará a vender tecnología y productos con alto valor añadido requeridos por dichos estándares al tiempo que impide a los demás producirlos por sí mismos. Por supuesto la estandarización es siempre deseable y positiva por ser una condición sine qua non para el desarrollo cientifico y el progreso; el problema surge cuando los objetivos no son el desarrollo y la ciencia, sino la ganancia y el rédito. Dado que los objetivos en un sistema capitalista no pueden ser otros, los estándares conjuntamente con las patentes se convierten en un arma económica que lastra el progreso de muchos países en vez de beneficiarlo. En fin, es el capitalismo, el anti Rey Midas de nuestro tiempo: todo lo que toca lo convierte en mierda.
- Temperaturas - máx: -9º C; mín: -14º C; actual: -11º C.
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Iván Victorovich.
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