sábado, 26 de febrero de 2011

IGNALINA.

Un ejemplo muy claro de todo lo afirmado en el manifiesto sobre las normas GOST lo encontramos en la central nuclear soviética de Ignalina, construida en el extremo oriental de Lituania a sólo dos kilómetros y medio de la actual frontera con Bielorrusia. Esta ubicación tan excéntrica sería absurda si el criterio hubiera sido proveer energía sólo a Lituania o si tenemos en cuenta las fronteras actuales, pero en su día se pensó también para Letonia y Bielorrusia y no había fronteras. Esta nuclear contaba con dos reactores RBMK de 1.500 megawatios cada uno, los más potentes a nivel mundial de la época (1), si bien hoy en día ya están obsoletos. El primero se inauguró en 1983 y el segundo en 1987. Un tercer reactor estaba en construcción y un cuarto en proyecto pero nunca se concluyeron. A raíz del accidente de Chernóbil fueron repotenciados a la baja y su nueva potencia nominal se fijó en 1.300 MW.

Aspecto de la central nuclear de Ignalina.
Así pues, cuando los lituanos se escindieron de la Unión Soviética se quedaron en su territorio entre Lietuvos Elektrinė e Ignalina con 4.400 megawatios de potencia funcionando a plena carga. Si a ellos les sumamos otras instalaciones de menor tamaño nos encontramos con que les salía electricidad por las orejas.  ¿Y qué fue de todo eso? Pues hoy en día Lituania importa electricidad porque de los citados 4.400 megawatios funcionan únicamente entre 150 y 450 ¡entre el 4% y el 10% de la potencia heredada de la Unión Soviética! Maravilloso ejemplo de gestión de recursos.

Una de las dos causas mayores (de la otra ya hablaremos en otro manifiesto) es que desde que empezaron las negociaciones de adhesión de Lituania a la Unión Europea una de las fijaciones del Reichtag ¡perdón! de la Comisión Europea fue el cierre de Ignalina. La excusa: un supuesto problema de seguridad que sonrojaría a cualquier mente bienpensante; el hecho de que ambos reactores fueran del mismo tipo que los de Chernóbil puso las cosas fáciles a los intereses neoliberales (2). El motivo real: el mantenimiento en marcha de dicha central prolongaría en el tiempo una dependencia tecnológica de Rusia en un campo sensible que resultaba inaceptable. Los lituanos como era de esperar se plegaron a las exigencias; cerraron un reactor en 2004 y el segundo el 31 de diciembre de 2009; a cambio la Unión Europea ofreció una serie de compensaciones y ayudas.

Ubicación de la central nuclear de Ignalina. La línea blanca es la
frontera con Bielorrusia. Si los soviéticos la hubieran construido
en esa orilla hoy en día seguiría funcionando con total normalidad.
Dentro de las compensaciones por el cierre de Ignalina se incluyó la financiación del ciclo combinado que estamos construyendo en Elektrėnai. Ahora la situación ya es aceptable neoliberalmente hablando: los lituanos dependerán de General Electric y otras multinacionales occidentales para el mantenimiento de su planta energética, no de los rusos. El  negocio es redondo, ya que la subvención para construir la central se recuperará con creces con los retornos por construcción y mantenimiento, si bien dichos retornos serán para el sector privado, no el público. En todo caso nuestro pequeño ciclo combinado aportará solo 420 megawatios; harían falta siete para igualar a Ignalina.

Si los soviéticos hubieran construido esta central en la otra orilla del lago habría quedado dentro del territorio de Bielorrusia y seguiría funcionando a plena carga con casi toda seguridad. Hoy en día siguen en funcionamiento en el mundo 11 reactores RBMK, todos ellos en Rusia y siete bien cerca de Lituania, pues se sitúan en las ciudades de Leningrado y Smolensk.

(1) - Esta potencia está por encima de lo normal incluso para los estándares actuales.

(2) - Las mejoras introducidas desde Chernóbil imposibilitan la repetición del accidente en un RBMK, repetición que ya de por sí hubiera sido impensable porque el suceso se produjo en operación anómala forzada. Todo fue fruto de una enorme negligencia bajo la cual se produjeron graves y múltiples violaciones del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética: se desconectaron los sistemas de seguridad y se indujo en el núcleo una marcha anómala con el fin de realizar un experimento sin que se parase el reactor como consecuencia.
  • Temperaturas - máx: -4º C; mín: -18º C; actual: -5º C.
  • Sensación térmica: -8º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: muy nuboso.
  • Crepúsculos - orto: 06:40; ocaso: 18:24; variación: +4:24.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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