viernes, 30 de septiembre de 2011

COCHES IV - TRANSPORTE PÚBLICO.

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Andaba yo despotricando hace unos pocos manifiestos contra el uso aberrante de los vehículos particulares cuando sugerí que aparte de los poderosísimos condicionantes sociales y culturales surgidos del modelo económico otros motivos podrían influir en la decisión de tener un coche, como por ejemplo la carencia de un transporte público adecuado para acudir al trabajo, la universidad, la escuela o la guardería, lo cual es función directa del modelo económico.

Lógicamente que la gente acuda en masa a trabajar en tren, tranvía o autobús requiere transportes públicos diseñados con criterio de servicio público, no de rentabilidad. El transporte público debe estar pensado y diseñado para que todo el mundo pueda llegar a cualquier sitio razonable cómodamente y en un tiempo asumible. Es evidente que en cuanto entran los criterios de rentabilidad todo se va al garete pues se empiezan a quitar líneas que van a destinos poco solicitados, como núcleos pequeños de población, se baja la periodicidad, se sube el precio del billete y la gente se compra coche. Está claro: si se trata de ganar dinero los autobuses deben ir a rebosar y costar lo máximo que no disuada a la mayor parte de la clientela. Curiosamente la gratuidad no fue posible ni en los países que fueron socialistas; en algunos se ensayó y hubo que dar marcha atrás porque los asientos se llenaron de jubilados dando vueltas. En todo caso un precio simbólico ya es suficiente para anular este curioso efecto.

Yo por mi parte estaré muy contento de que el transporte urbano de mi ciudad llegue a sitios rarísimos, nunca vaya lleno porque los coches pasen cada cinco minutos y para colmo el billete cueste céntimos de euro. Estaré muy contento de que sea altamente deficitario porque para eso pagamos impuestos: para sufragarlo. Pero mucha gente no lo entiende, como por ejemplo Fulanito.
¿Por qué habríamos de querer acudir al trabajo en aburridos coches particulares cuando podríamos compartir todos los trolebuses del amor?
Fulanito está enfadado porque cree que paga muchos impuestos, lo cual quizá sea verdad porque en países como España quienes más impuestos pagan proporcionalmente son los asalariados. Fulanito va todos los días a trabajar en autobús porque pasan muchos y es barato; sólo cuesta medio euro. Ahora resulta que el PPSOE llega al poder y a fulanito le bajan los impuestos y con ellos las retenciones en nómina. ¡Qué contento está! Pero resulta que ahora sólo pasan la mitad de autobuses y el coste del billete se pone en euro y medio. Como Fulanito cobra más a final de mes... ¡pide un crédito y se compra un utilitario! ¡no! ¡mejor un Audi, que no se vea miseria! Ahora Fulanito va a trabajar en coche, tarda poco menos que antes porque el tráfico se ha puesto insoportable, llega más cansado y se gasta más dinero en gasolina, aparcamiento y mantenimiento que antes en billetes. Total: a Fulanito le queda a final de mes menos dinero que antes. Pero está contento: le han bajado los impuestos y tiene coche. Lo que pasa por alto fulanito es que, si él ha dejado de pagar 30 € al mes, lo cual daba para 60 billetes, el señor March está pagando 300.000 € menos, el coste de 600.000 billetes, y claro, como ahora el servicio de autobuses se rige por criterios empresariales y no puede ser deficitario esos 600.000 billetes que el señor March ha dejado de pagar hay que compensarlos ahorrando y cargando a todos los fulanitos la diferencia. ¡Y pensar que a Fulanito antes de tener coche el señor March le estaba pagando parte del billete todos los días! March en cambio está contento y con razón: dispone de mucho más dinero para especular en bolsa y generar deuda y encima no tiene que financiar un servicio público que jamás utilizó y nunca utilizará. Por supuesto March también vota al PPSOE y opina lo mismo de la Sanidad y la Educación.

Volviendo atrás debemos reconocer que lo dicho antes sobre la cobertura de los transportes públicos tiene un límite, ya que resulta lógico que no haya autobuses cada media hora hasta el Pico Urbión por si acaso alguien quiere pasar la tarde en el lugar y disfrutar de sus buenas vistas. Es esto algo que también se agradece porque no es plato de gusto llegar al Pico Urbión y que parezca una asamblea de indignados. Pero podrían encontrarse soluciones para esto sin tener que recurrir a comprar coche.
  • Temperaturas - máx: 17º C; mín: 12º C; actual: 17º C.
  • Sensación térmica: 17º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: nuboso.
  • Crepúsculos - orto: 06:44; ocaso: 19:31; variación: -4:22.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

2 comentarios:

Cis García dijo...

Gran entrada, camarada Iván. Me ha encantado la anécdota de los jubilados dando vueltas en los autobuses, viendo mundo.

Te has enterado que hace poco al alcalde de tu ciudad le han otorgado el premio IgNobel de la Paz por demostrar que el problema de los coches de lujo mal aparcados se puede solucionar aplastándolos con una tanqueta?

http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/premios-ig-nobel-2011.html

Un abrazo!

Iván Victorovich dijo...

¡Gran aportación la del alcalde de mi ciudad! Creo que con este noble acto le voy a perdonar su sesgo neoliberal y tendrá mi voto en las próximas municipales.

Lástima que no me vayan a tocar, porque debido a las reglas de la Unión Europea en las municipales voto aquí; de hecho en las elecciones de mayo solo pude votar para las autonómicas, no para las municipales.