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Como este manifiesto va a tratar un hecho fundamental en la historia de Lituania incumpliré mi palabra de ir más rápido y solo cubriré 24 años.
Cuando en 1548 comienza el reinado de Segismundo II la situación de Lituania era preocupante, pues había perdido más de un tercio de su territorio en el este a manos de Moscú, incluyendo plazas de la importancia de Smolensk. Afortunadamente para ellos el nuevo Rey demostró ser un gobernante apto que supo moverse bien entre un mar de amenazas. Su reinado se caracterizó por un mayor control del poderoso Parlamento polaco, con el que supo mantener un cuidado equilibrio que le permitió disponer de una financiación mucho más generosa que la de sus predecesores.
La unión dinástica con Polonia estaba consolidada: los títulos de Rey de Polonia y Gran Duque de Lituania ya caían sistemáticamente en la misma persona y a ninguna de las dos partes le convenía una separación. Esto vino acompañado de una creciente influencia cultural polaca en Vilna. Durante este periodo muchos nobles rutenos se pasaron al catolicismo y el polaco sustituyó progresivamente al lituano como lengua en los ambientes cortesanos.
En estos tiempos hubo un ojo siempre puesto en el Imperio Otomano, gobernado en su cénit por Suleimán el Magnífico, pero los actos fundamentales se desarrollaron en Livonia (actuales Letonia y Estonia).
La Confederación Livonia distaba mucho de poder considerarse un estado real. En su territorio siempre habían mantenido un pulso por el poder el Gran Maestre de las órdenes religiosas y el Arzobispo de Riga, auténtica ciudad-estado comercial miembro de la ahora declinante Liga Hanseática. Había aparte otras ciudades-estado y obispados prácticamente independientes. Livonia era pues un territorio escasamente integrado y mal defendido sobre el que tenían intereses Suecia, Dinamarca, Polonia, Lituania y Rusia, todos ellos de marcada tendencia expansionista. Por aquí pasaban las rutas comerciales hacia Rusia. Durante los primeros años de su reinado Segismundo intervino crecientemente allí apoyando al Arzobispo de Riga contra la Orden Livonia en busca de un resultado similar al conseguido en Prusia, ahora un ducado secular vasallo de la corona polaca.
La intervención dio como fruto en 1558 el Tratado de Pozvol que ponía el territorio livonio, reconciliado a la fuerza, bajo protección Polaco-Lituana. Esto fue una declaración de guerra para Rusia, que precisaba desesperadamente de un buen puerto de salida al Mar Báltico y tenía por ello sus ojos puestos en la zona. Ese mismo año Moscú invade Livonia y empieza una guerra que se prolongaría en distintos episodios hasta 1583.
En 1558 gobernaba en Moscú el primer Zar de derecho: Iván IV el Terrible. Había sido coronado en 1547 y por lo tanto ya no era oficialmente príncipe, sino Rey (Zar), y el Gran Ducado de Moscú había pasado a conocerse como Rusia.
La guerra Livonia es tan complicada que necesitaría varios manifiestos para reflejarla convenientemente, así que me ceñiré a los resultados y omitiré el relato de su desarrollo. Involucró cambiantes alianzas internacionales y suertes de armas muy variables. Intervinieron en ella Suecia, Dinamarca, Polonia, Lituania y Rusia. Hasta 1569 los hechos más importantes fueron estos:
- La Orden Livonia es derrotada por Rusia y pide ayuda a Polonia-Lituania, tras lo cual en 1561 se seculariza. Dinamarca y Suecia aprovechan para intervenir en la zona. Livonia queda dividida entre el Ducado de Curlandia y Semigalia (vasallo de Lituania), el Ducado de Livonia (vasallo de la corona polaca), la livonia sueca (actual norte de Estonia), la livonia danesa (islas del Golfo de Riga) y la ciudad libre imperial de Riga (integrada en el Sacro Imperio Romano-Germánico).
- Rusia controla el este de Livonia, el antiguo Obispado de Dorpat y algún territorio lituano, como la ciudad de Polotsk y las áreas circundantes.
En 1569 la Guerra Livonia no pintaba bien y los nobles lituanos temían una derrota ante Rusia, lo cual facilitó mucho que se firmase la Unión de Lublin, una apuesta firmemente defendida por Segismundo II. Este tratado fue fruto de arduas negociaciones que se dilataron durante meses y supuso la unión real de Polonia y Lituania en una confederación denominada "Mancomunidad de las Dos Naciones", mancomunidad presidida por un rey electo sometido a un parlamento común (el Sejm) y dotada de una moneda también común: el Zloty. Extensos territorios lituanos al sur (la Ucrania actual) pasaron en virtud de este tratado a Polonia, incluyendo Kiev. La política exterior y de defensa pasó también a ser común, si bien cada nación conservó su ejército al igual que sus leyes, su sistema administrativo y su tesoro, aunque en proceso de convergencia. Sin embargo fue esta una unión asimétrica, pues por razones culturales, políticas y demográficas Polonia se erigió desde el primer momento como socio dominante, quedando Lituania en una posición subordinada y con representación minoritaria en el Parlamento fruto de su menor población. Consecuentemente la historiografía polaca considera esta unión más positivamente que la lituana.
En 1572 muere Segismundo mientras el conflicto en Livonia sigue vivo y con la iniciativa del lado de Rusia, que avanza en el territorio. Su sucesor en el trono no estaba nada claro.
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Iván Victorovich.

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