lunes, 30 de abril de 2012

NIDA.

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Como es lógico al no tener la intención de alojarme mi tiempo estaba bastante limitado, así que me centré en conducir hasta Nida y ver lo que había por allí.

El ferry entre Klaipėda y Curonia cuesta 3 litas si vas a pie o en bicicleta, 40 si pasas en coche y 120 si además llevas caravana. Las barcazas-ferry tienen capacidad para unos 30 coches y en cuanto se llenan zarpan hacia la otra orilla. En todo momento hay dos yendo y viniendo entre ambas márgenes. En caso de que no se llene hay unos horarios de salida oficiales de entre una y tres veces por hora, empezando el servicio muy temprano y acabando muy tarde, así que no hay riesgo de quedarse tirado.

Los residentes en la península y otros vehículos con permiso tienen prioridad en la cola. Estos se ponen en una fila aparte y pasan por delante de los demás; solo cuando toda la fila prioritaria ha entrado pasan el resto. Los precios antes referidos son de ida y vuelta, pues al regreso no hay control de billetes alguno.

Una vez en la península y únicamente si vas en coche hay que pagar un peaje de 10 litas adicionales por derechos de circulación.

Los 45 kilómetros que separan Nida del embarcadero de ferry se hacen a lo largo de una carretera bastante decente que permite en la mayor parte de su recorrido circular a 90 por hora sin problemas; únicamente se cuentan unas pocas curvas peligrosas y pendientes pronunciadas, sobre todo al principio del recorrido. En todo momento la carretera discurre por el interior de un bosque de pinos y abedules así que solo muy ocasionalmente se puede disfrutar de alguna vista. La foto de la derecha nos da una idea de la visión estándar durante buena parte del recorrido. No se puede estacionar en ningún sitio que no esté señalizado pero hay pequeños aparcamientos a la altura de los puntos más significativos del recorrido.

A medio camino se pasa por la población de Juodkrantė, la cual es muy coqueta pero no la voy a describir porque aparte de que no paré su filosofía coincide plenamente con la de Nida.

Nida está a muy pocos kilómetros de la frontera con Rusia y es un antiguo y pequeño pueblo de pescadores lleno de casas de madera unifamiliares auténticas. También encontramos un pequeño y viejo puerto que ahora alberga sobre todo embarcaciones deportivas, algún edificio un poco mayor pero nunca de más de tres alturas (la escuela, el ayuntamiento...), un mini-golf, un faro, un Centro de la Cultura de la época soviética, un paseo a la orilla de la laguna y unos alrededores con encanto.
Este mosaico muestra lo mejor de Nida. Arriba a la izquierda vemos el aspecto del paseo a la orilla de la Laguna de Curonia y a continuación un conjunto de casitas de ex-pescadores. En la fila de abajo una muestra de que incluso en los rincones más recónditos influía positivamente el benevolente imperio que aquí existió: primero la Casa de la Cultura, cuya construcción no hará falta aclarar de qué época data si habéis seguido mi serie sobre arquitectura; finalmente una preciosa escultura situada frente al Ayuntamiento en la misma plaza que el edificio anterior y de la misma época.
La playa de Nida está en la otra orilla de la península y se llega a ella por anchos caminos peatonales bien marcados; no hay playa en el pueblo. Esto se debe a que ambas orillas de la manga son muy diferentes a lo largo de toda su longitud. Así, la margen del Mar Báltico es recta y consiste en una playa sin fin. Por el contrario la de la Laguna Curonia es irregular con numerosos entrantes y salientes y alberga humedales lacustres, con lo que no hay playas. Como la pesca está en la laguna y los temporales vienen del Báltico, todos los pueblos dan a la laguna, no hay poblaciones en la orilla del mar.

Nida hoy en día está evidentemente dedicada al turismo. Está terriblemente bien cuidada y ofrece una imagen de postal, con césped cortado al milímetro, casas de madera recién pintadas, calles bien urbanizadas y limpísimas, restaurantes, tiendas de souvenires, casitas de madera para alquilar y un ambiente de absoluta tranquilidad; excesiva a mi parecer en caso de pasar las vacaciones en este lugar, pues no da la sensación de que se pueda hacer otra cosa aparte de ir a la playa y pasear por las dunas y bosques. Está lleno de gente en bicicleta y en la plaza del pueblo se alquilan montones de ellas.

En el sitio en el que comí, por supuesto situado en una casita de madera, tenían anguila a la brasa por 35 míseras litas el plato así que me lancé a por ella y debo decir que me gustó un montón. Su carne es al mismo tiempo consistente y untuosa, muy grasa, pero muy sabrosa.

La principal atracción del pueblo en caso de visita rápida es la Duna Parnidis (Duna Grande), a poco más de 20 minutos de camino del centro del pueblo. La visitaremos en el próximo Manifiesto.
  • Temperaturas - máx: 22º C; mín: 10º C; actual: 21º C.
  • Sensación térmica: 21º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: despejado.
  • Crepúsculos - orto: 04:59; ocaso: 21:33; variación: +4:02.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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