martes, 1 de mayo de 2012

HISTORIA DE LITUANIA - AUGE DE LA MANCOMUNIDAD.

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La primera persona en ocupar el puesto de Rey de Polonia y Gran Duque de Lituania tras la muerte de Segismundo II fue Enrique de Valois, hermano del Rey de Francia. Solo reinó unos meses entre 1574 y 1575 porque en cuanto murió su hermano se largó presto a ocupar el trono en París, dejando el puesto vacante. En 1576 es elegido Rey y coronado Esteban I Bátori, Príncipe de Transilvania.

Durante el prolongado interregno Rusia había hecho grandes progresos en Livonia. En 1577 prácticamente toda estaba ocupada salvo la zona de Riga (en manos lituanas) y Reval (actual Tallin, en manos suecas). Polotsk seguía en manos rusas. Sin embargo Bátori demostró ser un soberano enérgico y competente tanto en el plano militar como político. A partir de 1577 y en alianza con Suecia recupera la Livonia Central (1578) y Polotsk (1579) y a continuación ataca Rusia exitosamente y pone sitio a Pskov (1581). En 1582 Rusia firma la paz con la Mancomunidad y en 1583 con Suecia; Moscú pone fin a sus reclamaciones en la zona, quedando toda Livonia en manos polaco-lituanas excepto la franja norte, que será sueca. Rusia estaba debilitada por las purgas y conflictos internos del final del reinado de Iván IV el Terrible; además Bátori pudo recurrir a numerosos guerreros húngaros para sus campañas con motivo de su condición de Príncipe de Transilvania. En todo caso reorganizó el ejército, creó un eficiente cuerpo de húsares (caballería pesada) y su capacidad política le garantizó financiación adecuada.

Los éxitos de Bátori no solo fueron militares, ya que promovió varias leyes que resultaron beneficiosas para el tejido productivo y económico de la Mancomunidad. Sin embargo en 1586 muere inesperadamente y el Parlamento elige como sucesor a Segismundo III Vasa, hijo del Rey de Suecia y fanático católico, quien es coronado en 1587. Durante su largo reinado se librarían importantes guerras contra Rusia y Suecia (entre otras) y se sentarían las bases de la ulterior decadencia de la Mancomunidad, si bien esta alcanzaría su máxima extensión geográfica.
En estos mapas vemos la evolución de Livonia entre 1577 y 1582. A la izquierda en gris y marrón claro están marcadas las zonas ocupadas por Rusia en 1577 y en naranja oscuro las ocupadas por la Mancomunidad; la ciudad de Reval (Tallin) está en manos suecas, mientras que Riga permanece polaco-lituana. En el mapa de la derecha vemos la partición tras las paces de 1582 y 1583; en añil, zona bajo control sueco; en marrón la isla bajo control danés y en rojo la zona bajo control de la Mancomunidad; también vemos que Polonia-Lituania recupera el área de Polotsk.
La guerras contra Suecia tuvieron mucho que ver con los intentos de Segismundo III por recuperar la corona sueca. Fue coronado Rey de Suecia en 1594 pero era muy impopular y una conspiración en su contra seguida de una guerra civil acabaron por destronarle en 1599. Declaró entonces que Estonia (norte de Livonia) pertenecía a Polonia-Lituania, empezando una serie de guerras contra su madre patria por el control de Livonia y Prusia. La primera duró de 1600 a 1610 y acabó en tablas; la segunda de 1617 a 1618 arrojó ciertas ganancias suecas en Livonia con la transferencia de varias ciudades; la tercera de 1621 a 1625 terminó con la ocupación de Livonia por Suecia al norte del río Dvina (Riga se salvó, aunque más nominalmente que otra cosa); por fin la cuarta y última de 1626 a 1629 acabó con toda Livonia en manos suecas, Riga incluida, más numerosos puertos de Prusia en virtud del Tratado de Altmark. Danzig (actual Gdansk), la plaza más importante, se salvó, aunque todo el comercio que pasase por allí debía pagar tasas a Suecia. Destacable de estas guerras fue que la Mancomunidad perdió varias oportunidades de decidirlas a su favor por no ser capaz de pagar a sus tropas, muestra de las disensiones entre el Rey y el Parlamento y las diversas facciones dentro de este último.

Más importante fue la guerra que entre 1605 y 1618 se libró contra Rusia, aún sumida en un periodo de desorden y división internos. La primera parte no involucró oficialmente a la Mancomunidad, sino a ejércitos privados de destacados nobles que en alianza con boyardos rusos promovieron como Zar a un impostor con vistas a ser favorecidos por él: Dimitri I. Tras la muerte repentina de Boris Godunov consiguieron su propósito: Dimitri I entró en Moscú junto con sus aliados rusos y polacos y fue coronado en julio de 1605, pero una conspiración acabó con su vida diez meses después y los polacos fueron expulsados de la capital de Rusia.

Entre 1607 y 1609 se repite la jugada: los nobles polaco-lituanos en alianza de nuevo con boyardos rusos apoyan a un nuevo impostor: Dimitri II. En 1609 las tropas del Zar habían sufrido varias derrotas y se sucedían las revueltas internas. Firmó entonces el soberano ruso una alianza militar con Suecia, que en ese momento estaba en guerra con la Mancomunidad. Esto es aprovechado por Segismundo III para declarar la guerra a Rusia, si bien se desmarca de Dimitri II porque su ambición era coronarse él mismo y convertir a Rusia al catolicismo. En 1609 los polaco-lituanos ponen sitio a Smolensk y en 1610 las tropas de la Mancomunidad entran en Pskov. Tras la derrota de las tropas del Zar (apoyadas por Suecia) en la Batalla de Klushino la Duma lo destituye y las tropas de la Mancomunidad reforzadas por tropas aliadas rusas entran en Moscú tras abrirles las puertas una sección de la nobleza. ¡Tropas polaco-lituanas entrando en Moscú! ¡Qué vueltas da la Historia! Los nobles rusos buscan una salida de compromiso nombrando Zar a Ladislao, hijo de Segismundo, con la condición de que se convierta al culto ortodoxo. Sin embargo esta solución es rechazada por el ultracatólico Segismundo y sus apoyos rusos se disuelven. Ladislado abandona Moscú ese mismo 1610 en medio de un malestar creciente que estalla en rebelión en 1611. Las tropas polaco-lituanas son asediadas en el Kremlin aunque ese mismo año cae Smolensk tras varios intentos infructuosos por tomarla. En 1612 las tropas del Kremlin se rinden poniendo fin a la presencia militar de la Mancomunidad en Moscú.

Entre 1612 y 1617 las operaciones militares fueron muy limitadas debido al precario estado de ambos contendientes. A partir de 1611 las tropas de la Mancomunidad ya son vistas claramente por los rusos como ocupantes extranjeros y no gozan de apoyo interno. Dichas tropas se amotinaron en varias ocasiones por falta de pago mientras también se combatía en Livonia y se intervenía en Moldavia pero los rusos seguían sumidos en luchas intestinas y eso les impidió aprovechar la situación en su favor.

En 1617 el Parlamento aprobó fondos para una última campaña pero aunque comenzó exitosamente pronto quedó claro que sin apoyo interno ruso no se podía llegar a Moscú. Hubo encima que afrontar una rebelión en Smolensk que pudo ser sofocada. Habiéndose alcanzado un punto muerto la guerra acaba con la Paz de Deulino de 1618, donde la Mancomunidad obtiene importantes ganancias territoriales al este, Smolensk incluida. Aunque Rusia salva su independencia, Ladislao no renuncia a su reclamación sobre el trono ruso.
He aquí el mapa de la Mancomunidad de las Dos Naciones tras la Paz de Deulino que dió como resultado su máxima extensión geográfica. En naranja, los territorios ganados a Rusia. Este mapa solo durará diez años pues en 1629 se perderá Livonia ante Suecia amén de numerosas ciudades costeras del Ducado de Prusia, incluida Memel (la actual Klaipėda). Recordemos que Prusia es la inferior de ambas áreas rayadas, mientras que la superior es Curlandia y Semigalia.
La Mancomunidad se mantuvo neutral en la devastadora Guerra de los Treinta años, si bien Segismundo III envió en 1619 en ayuda de los Augsburgo un importante contingente mercenario bien fogueado en la guerra con Rusia y de infausta fama.

En 1620 el Imperio Otomano atacó la Mancomunidad como respuesta a dos problemas: por un lado el intervencionismo de la nobleza polaca en Moldavia, que por aquella era vasallo otomano y donde ya se habían librado numerosos enfrentamientos por esta causa; por otro lado las incursiones cosacas en territorio del Imperio que Cracovia era incapaz de controlar. La guerra se decidió en la gran Batalla de Jotin en 1621, donde 20.000 cosacos participaron del lado de la Mancomunidad y que acabó en tablas tras todo un mes de lucha. Como resultado las fronteras se mantuvieron y cada contendiente reconoció los derechos del otro sobre sus territorios, incluyendo la influencia otomana sobre Moldavia.

Entre los problemas internos de esta época destacan las cada vez más frecuentes rebeliones cosacas en el extremo sureste de la Mancomunidad, en la cuenca del Dniéper, que serían duramente reprimidas dando fuelle al siguiente levantamiento. También se puede citar la creciente hostilidad entre el Rey y la baja nobleza, que incluso provocó una corta guerra civil en 1607 ganada por la facción realista. Otro aspecto es la pérdida de eficacia cada vez mayor del Parlamento, dividido en facciones irreconciliables dotadas ambas del arma del "liberum veto". Las intervenciones en Rusia y Moldavia de los ejércitos privados de la gran nobleza también informa de un estado incapaz de controlar a sus miembros más poderosos.

Segismundo III Vasa falleció en 1632 y el Parlamento eligió para el trono a su hijo Ladislao IV Vasa, mucho más tolerante que su padre.

Ese mismo año Rusia atacó el área de Smolensk llegando a sitiar la ciudad, pero las tropas de la Mancomunidad pudieron romper el cerco (1633) y derrotar a los rusos (1634). En la paz subsiguiente Rusia reconoció el dominio polaco-lituano sobre Smolensk pero consiguió que Ladislao IV depusiera toda reclamación sobre el trono en Moscú a cambio de dinero, lo cual redundó en beneficio de la estabilidad interna rusa. Como curiosidad, hasta esta renuncia de 1634 Ladislao siguió siendo nominalmente Zar de Rusia, aunque sin poder alguno.

Aprovechando el conflicto anterior, en 1633 la Mancomunidad sufre un ataque oportunista del Imperio Otomano, pero es contrarrestado y en la paz subsiguiente en 1634 se reconocen las fronteras anteriores y ambos contendientes prometen parar las incursiones tártaras o cosacas en el otro lado de la frontera.

En 1634 Ladislao IV era partidario de declarar la guerra a Suecia ante la próxima expiración del Tratado de Altmark. Su objetivo era recuperar Livonia y ante un resultado favorable de la guerra reforzar sus aspiraciones a la corona sueca. Sin embargo el Parlamento le obligó a renovar la paz. Como Suecia estaba de aquella muy debilitada por su participación en curso en la Guerra de los Treinta Años aceptó una paz, el Tratado de Stuhmsdorf, en peores condiciones que la anterior. Polonia-Lituania recuperaba así todos los puertos prusianos perdidos en 1629 y dejaba de tener que pagar tasas a Suecia por el comercio desde Danzig. A la izquierda vemos la evolución del dominio sueco en Livonia, figurando los años de adquisición y, entre paréntesis, los de pérdida de los territorios.

En 1635, una vez terminadas las guerras contra Moscú y Constantinopla y renovado el tratado con Suecia, la Mancomunidad conoció su primer periodo dilatado de paz en mucho tiempo. El coste humano y financiero de tantas guerras había sido muy alto, sobre todo la aventura rusa, y pronto habría de pasar factura.

Durante el reinado de Ladislao se emprendieron numerosas reformas que mayoritariamente fueron bloqueadas por el Parlamento. Sí se consiguió modernizar el ejército y se creó una flota de guerra.

1648 fue un año especialmente significativo para la Mancomunidad de las Dos Naciones, pues en él muere Ladislao IV Vasa (mayo) y se inicia en la actual Ucrania (enero) el levantamiento general de los cosacos que marcará el fin de su edad de oro.
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Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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