| ◄◄◄ REPASAR | MÁS ECONOMÍA ►►► |
Hay determinadas relaciones sociales de producción como la esclavitud o la servidumbre que hoy en día casi todo el mundo ve como algo horrible y perteneciente al pasado; incluso hasta los economistas neoliberales, los grandes empresarios, los terratenientes y los banqueros declararán que eso está muy feo si se les pregunta. Sin embargo la misma cosa aparece a menudo representada por muy diversas formas y se da frecuentemente el caso paradójico de que, dada determinada función, algunas de sus formas son rechazadas mientras otras son aceptadas.
Un ejemplo bastante claro de lo que afirmo lo encontramos en la discriminación de las personas por un motivo cualquiera. A un portentaje significativamente elevado de la población (si bien insuficiente) le parecería muy mal que a un negro, una mujer o un homosexual se le impidiese acceder al palco de un estadio de fútbol por el hecho de serlo.
A algunos les parecerían mal solo parte de los casos descritos. A mi me parece mal el mero hecho de querer acceder a semejante sitio, con independencia de quién lo intente, si bien esto ya es otra historia. Sin embargo a todo el mundo le parece muy natural que se le impida el acceso al que no puede pagarlo. Bien es verdad que el pobre puede un día disfrazarse de rico echando la casa por la ventana para acceder por una vez a ese asiento de 400 euros el partido, pero no es más que un disfraz, como si una mujer se pone barba y bigote para entrar en un club reservado para hombres.
Así, mientras pocos defenderán públicamente la discriminación por motivos de religión, raza, sexo, identidad sexual, ideología, etc., la discriminación por motivos pecuniarios está plenamente aceptada e imbricada en nuestra sociedad y se aplica constantemente y a la vista de todos sin que a nadie le cause el más mínimo rubor. Por el hecho de poder pagar más puedes acceder a los mejores sitios para contemplar un espectáculo, pasar sin hacer cola en un parque de atracciones, entrar el primero en los aviones, acceder a un reservado en una discoteca y, en general, disfrutar siempre de lo mejor en las mejores condiciones. Es algo considerado normal; a todo el mundo le parece natural y las reacciones negativas que esto pueda suscitar tienen más de envidia malsana que de verdadero cuestionamiento de la situación, como en el caso de un negro que soñase con ser blanco. En todo caso hace bien poco que a todo el mundo le parecía igual de normal que los negros, los indios y las mujeres no disfrutasen legalmente de los mismos derechos que los hombres blancos.
El hecho de tener un poder adquisitivo alto (y cuando digo alto es alto de verdad, no el alcanzado por ejemplo con profesiones bien pagadas) está casi tan determinado por motivos de nacimiento en nuestra sociedad como lo pueda estar ser mujer, negro u homosexual. Por supuesto la propaganda oficial lo niega y habla de la posibilidad de redimirse a través del trabajo duro y la superación. Sin embargo la tozuda realidad una y otra vez nos demuestra que quien nace pobre, muere pobre y quien nace rico, muere rico. La gente que naciendo pobre muere rica o viceversa es sin duda mucha menos que la que cambia de religión o ideología a lo largo de su vida y tambén es menos que la que cambia de sexo. El club de los verdaderamente ricos en cualquier país está conformado por unos núcleos familiares sumamente estables en los que solo muy de vez en cuando se suma un nuevo miembro o cae alguno en desgracia, así que las posibilidades de entrar o salir de ese círculo son sumamente bajas. En todo caso si esto sucede ello es convenientemente publicitado para que cale la propaganda de que es posible cambiar de clase social. De cara a la discriminación que vas a sufrir a lo largo de tu vida nacer pobre es solo un poco menos determinante que nacer negro, pero que te discriminen abiertamente por ello, por haber nacido pobre, todo el mundo lo ve de lo más normal.
Independientemente de que en la realidad cotidiana la discriminación contra negros, mujeres, homosexuales, etcétera esté a la orden del día, cualquiera perteneciente a dichos colectivos puede adquirir cualquier bien o servicio o acceder a él; si alguien se los negase explícitamente por su condición pueden denunciarlo, pues no está permitido... siempre que puedan pagarlo. Porque si eres pobre no puedes acceder a muchas cosas (aunque seas blanco, hombre y heterosexual) y a todo el mundo le parece de lo más natural. ¿Os imagináis a alguien denunciando que le han negado el acceso a determinado lugar o a determinado servicio porque es pobre y no puede pagarlo?
Enlazando de nuevo con el primer párrafo, resulta que, bajo una nueva forma, la servidumbre regresa y, al igual que la discriminación por motivos económicos, bajo dicha nueva forma está socialmente aceptada y amparada por la ley: hablo de la servidumbre por deudas.
Desarrollaré la idea en un próximo Manifiesto.
- Temperaturas - máx: 20º C; mín: 8º C; actual: 20º C.
- Sensación térmica: 20º C.
- Precipitación: 0 mm.
- Estado actual: despejado.
- Crepúsculos - orto: 04:05; ocaso: 22:27; variación: +2:40.
Iván Victorovich.
No hay comentarios:
Publicar un comentario