viernes, 25 de mayo de 2012

MIEL HERODES.

Justo bajo mi casa existe una tienda de alimentación con ciertas ínfulas de Rincón del Gourmet que para más señas es donde compro el pan porque es el único lugar donde es merecedor de tal nombre. Desgraciadamente en general el pan en este país es bastante o muy malo y suele responder a un perfil blancuzco y gomoso que sugiere que si lo lanzaras contra el suelo, rebotaría; vamos, todo lo contrario a los apelativos "crujiente" o "tierno" que deben presidir cualquier pan.

Pero bueno, esto no es más que una historieta lateral e introductoria porque el presente Manifiesto no va de pan, sino de algo más dulce. Entre los productos que ofrece la mencionada tienda está la miel, pero no unas mieles cualesquiera, sino provenientes de sitios exotiquísimos como Nueva Zelanda, Suiza, Escocia o Provenza y producto de los néctares de plantas muy específicas, como la lavanda o el trébol. Llevado por la curiosidad las he ido comprando y esto ha hecho renacer en mí el interés por la miel, pues hay que reconocer que la variedad de texturas, sabores y colores excede con mucho lo que yo suponía, acostumbrado a las sempiternas mieles de brezo, castaño o milflores disponibles en Asturias. Valga de ejemplo la foto que acompaña este Manifiesto.

Hay algo sin embargo común a todas las mieles que he comprado. Los más avispados habrán ya exclamado: "¡Son dulces!". Pues habrán acertado, pero no del todo, pues hay algo todavía más en común, dado que los grados de dulzura difieren pero ese algo no. Todas ellas vienen acompañadas de la advertencia: "No apta para menores de 12 meses". Intrigado comprobé en los supermercados de la zona los botes de las mieles habituales y para mi sorpresa la misma leyenda se repite, confirmándose que no es una característica exclusiva de la miel de élite.
He aquí un muestrario de las mieles que he comprado. Para los acostumbrados a las típicas de Asturias sin duda lo que más choca es el color, muy claro. Los sabores y las texturas sin embargo también guardan sorpresas. Por ejemplo la que está en primer plano realmente huele a lavanda y tiene un deje de frescor en el sabor que recuerda a esa flor, con una textura en la lengua muy cristalizada. La escocesa de la derecha sin embargo tiene una textura muy untuosa que recuerda al caramelo. La tercera, a la izquierda, aún no la he probado. ¿Tendrán mucho Costridium Botulinum?
Corrí a informarme sobre este misterio y descubrí lo siguiente: como todo el mundo sabe la miel es un medio prácticamente estéril, pues su bajísima humedad, menor del 18%, coadyuvada por su inmensa proporción de azúcares y la presencia de ciertos compuestos antibióticos la hacen un medio completamente hostil para la práctica totalidad de los microorganismos. Dado que casi nada puede sobrevivir en ella, nada hay que pueda comérsela o descomponerla, con lo cual correctamente almacenada no tiene fecha de caducidad. De sobra es conocida la anécdota de la miel perfectamente comestible encontrada en tumbas del antiguo Egipto datadas en muchos siglos antes de Jesucristo.

¿Nada puede vivir en la miel, entonces? No exactamente; hay algunos microorganismos que son capaces de resistir en este adverso medio, si bien no proliferan y solo aguantan en estado de espora, latentes, esperando mejores condiciones para revivir. Entre ellos se encuentra el bacilo Costridium Botulinum, productor de la neurotoxina botulínica (el veneno más potente que se conoce, con una dosis letal en el ámbito de los nanogramos), que a su vez causa el botulismo, una enfermedad que puede llegar a ser mortal por fallo respiratorio. Por lo tanto, en todo bote de miel hay altas posibilidades de encontar esporas del Costridium Botulinum.

Esto para ser un humano que coma alimentos sólidos no es un problema, pues el ácido clorhídrico presente en sus jugos gástricos destruirá el bacilo. Sin embargo los lactantes tienen un estómago mucho menos ácido, no lo suficiente para neutralizar el Costridium Botulinum, el cual encontrando por fin un medio favorable sale de su letargo y comienza a proliferar. Consecuentemente si le damos miel a un lactante estamos promoviendo que enferme de botulismo. Interesante, ¿verdad?

Otro dato curioso sobre la miel: si ponemos una colmena en un lugar donde únicamente se den cierto tipo de plantas tóxicas obtendremos miel venenosa, pero en este caso para cualquiera que la consuma. ¿Quién sospecharía de la miel?
  • Temperaturas - máx: 19º C; mín: 7º C; actual: 18º C.
  • Sensación térmica: 18º C.
  • Precipitación: 0 mm.
  • Estado actual: despejado.
  • Crepúsculos - orto: 04:06; ocaso: 22:26; variación: +2:45.
Ceterum censeo Estados Unidos esse delendam.

Iván Victorovich.

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